ANALISIS NACIONAL

LA VERDAD AMENAZADA

A partir de mañana y durante los próximos quince días se irán conociendo los indicadores oficiales con los cuales las oficinas técnicas del Estado y los consultores privados terminaremos de formarnos una opinión acerca de cómo la nueva economía uruguaya está respondiendo a los fenomenales cambios de entorno que la afectan.

Esos cambios, como siempre, tienen signos positivos y negativos, funcionarán como expresión de amenazas y oportunidades, de debilidades y fortalezas.

En tanto los formadores de opinión y ordenadores del gasto o la inversión en el sector público y privado, corregirán sus ideas y muchos de sus proyectos en función de una interpretación cada vez más singular y abierta de la coyuntura.

A la vez, los técnicos del BCU, el INE y otras oficinas públicas que trabajan en la modernización de los ya viejos indicadores de cuentas nacionales y las canastas del consumo o la inversión nos proveerán de información vital para intentar entender y opinar acerca de cómo se está procesando realmente esa acomodación de la economía a su nuevo entorno.

Todo ello -nuevas estructuras de registración de la realidad, corrección de las series de las cuentas nacionales más importantes y los datos de la actualidad que se incorporan en esos nuevos casilleros- generará una tensión apreciable sobre los analistas y formadores de opinión.

Los instrumentos de interpretación de la información diferente tienen sobre todas las cosas una responsabilidad esencial: pelear a brazo partido por pensar con la independencia mínima que requiere la apreciación de la verdad en épocas de confrontación política elevada.

Sin esa autoexigencia, cualquier nuevo número, cualquier agregado o gráfica nos alejarán de la realidad consagrando en la práctica ese riesgo moral de la discriminación informativa.

Valga esto como un recordatorio de códigos propios y una advertencia a las elites poseedoras de información, que no tienen reparos en utilizar sus capacidades diferentes en esta coyuntura forzando en demasía los límites de la definición gramsciana del intelectual orgánico.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje