El BCU en la mira. Su rol es crucial en la actual coyuntura.

Especulación sobre precios dificulta reactivación

Las expectativas de inflación uruguaya han mejorado sustancialmente, pero la encuesta del BCU que las reúne para su difusión pública continúa sugiriendo que la autoridad monetaria seguiría aceptando que la inflación anual al término del mandato de este gobierno supere el techo de las metas del programa completando así el tercer año de incumplimiento entre lo que el Banco Central recoge como meta inflacionaria y lo que se comprueba luego en la realidad.

Esta inconsistencia admitida entre metas y realidades en materia inflacionaria ha recorrido todos los escenarios económicos en los últimos años. Además de la erosión del prestigio institucional de un BCU que acepta una meta del programa económico y no explica por qué no puede cumplirla, esta brecha entre metas y realidades es una fuente de conflicto y desinteligencias que dificulta la elaboración y calificación de los flujos de inversión y ahorro. Una de las líneas de la especulación acerca de cuáles serán los mejores y peores perdedores de la crisis actual en AL repara en las relaciones de inflación, tasas y tipo de cambio sugerido por los diferenciales de tasas de interés en pesos y moneda extranjera. A Uruguay no le va bien en un contexto latinoamericano que pese al desborde de los precios de los commodities y el aumento del salario real, ha aprendido a lidiar con la inflación.

 

La naturaleza y Misión del BCU

En octubre pasado el Poder Legislativo aprobó la nueva Carta Orgánica del Banco Central con modificaciones importantes respecto a las obligaciones que al Ente le imponía la Ley 16.696 de 1995 y, con modificaciones relevantes respecto al proyecto de ley que en diciembre de 2005 había sido remitido al Parlamento con las firmas del Presidente de la República y el ex ministro de Economía, Danilo Astori.

Las modificaciones introducidas por la nueva ley están en ejecución y son relativamente conocidas. Empero, a los efectos de la evaluación de las responsabilidades del Banco en materia de estabilización corresponde recordar que la ley votada ha introducido matices de importancia, sobre todo en lo que refiere a la precisión de la Misión del Banco. Los textos de la ley actual que identifican la autonomía técnica del BCU y su subordinación al Senado con la eliminación del calificativo que subrayaba la dimensión de esa autonomía técnica. En la nueva Carta, esa Misión de responder por la «estabilidad de precios» se desdibuja en una responsabilidad más amplia y explícita «que contribuya con los objetivos de crecimiento y empleo». El proyecto original del PE establecía la prelación absoluta de esa estabilidad de precios y luego, pero ya fuera del apartado, indicaba que «sin descuidar dichas finalidades primordiales, el Banco deberá apoyar la política económica cuya fijación y dirección compete al Poder Ejecutivo».

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