WTC invierte US$ 32 millones
En entrevista con LA REPUBLICA, el contador Carlos Lecueder accedió a adelantar algunas características del proyecto de una nueva Zona Franca exclusivamente de servicios.
–¿Cómo surge la idea?
–Estamos con esta idea desde el año 92 y la presentamos en el gobierno del doctor Lacalle: no tuvimos suerte. La repetimos en el gobierno del doctor Sanguinetti con la misma suerte, luego con el doctor Batlle y, finalmente, con este gobierno tuvimos éxito ya que coincidimos en la priorización de abrir posibilidades de exportación de servicios.
Acá coinciden dos cosas que son tendencias del mundo actual: el mundo va en esa línea y la exportación de servicios cada vez más toma mayor importancia y en segundo lugar, el abaratamiento y la mayor variedad de las comunicaciones hacen que se pueda trabajar desde aquí. Hoy la comunicación es inmediata con el resto del mundo y eso hace que en Uruguay podamos estar ocupando gente. Esto ya se está haciendo en alguna Zona Franca en nuestro país, no se trata de una actividad nueva, simplemente lo que queremos es apuntar a ese servicio adicional.
–¿A qué servicios se apunta?
–Son todos trabajos para hacer desde Uruguay al mundo a través de la computación, investigación y procesamiento de datos
Acá tenemos mucha gente capaz que tiene un mercado reducido ya que nuestro mercado interno es chico y ésta es la oportunidad de muchos para trabajar para el mundo. Una posibilidad por ejemplo es contar con call center es decir una oficina centralizadora que soluciona problemas que le llegan de todo el mundo en un rubro determinado, otra posibilidad es, por ejemplo, que yo tenga un sistema de procesamiento de información de la parte administrativa de una empresa. Eso le puede interesar a una empresa en Estados Unidos que en vez de tener 10 personas que trabajan allá ingresando datos en la computadora y haciendo tareas administrativas, las tiene acá, donde va a tener seguramente una calidad de trabajo muy buena y un costo menor porque la mano de obra uruguaya es más barata. Imaginemos un arquitecto uruguayo que gana un concurso en el exterior. Si lo hace en Uruguay cuando lo envíe tiene que pagar impuestos, en una Zona franca está exento, entonces es más competitivo su trabajo. En el sector financiero por ejemplo, servicios de atención al cliente y de trabajos de administración para el resto de Sudamérica, en fin, el menú está abierto en nuestro World Trade Center Free Zone, en el Buceo.
–¿De dónde provienen los capitales?
–En principio, los capitales de este emprendimiento son uruguayos, estamos conversando con algunos inversores extranjeros por lo que seguramente en un tiempo contaremos con capitales internacionales. Estamos planificando un proyecto de zona franca que conste de dos torres, entonces, estamos construyendo la primera y luego vendrá otra, de manera que la inversión es grande. Además hay otra particularidad, cuando uno hace un edificio, vende las unidades y con la plata que cobra va financiando la obra, en este caso no, la obra no se vende, hay que financiar todo el edificio y luego se empieza a explotar. Son casi dos años de obra a un costo de 32 millones de dólares.
–¿Cómo se anima a hacer esto y en este momento?
–El cómo es porque se trata de un proyecto que lo pensamos hace 16 años y lo hemos ido madurando aunque le aclaro que en este momento tenemos costos menores porque por ejemplo el hierro cayó en su precio y por otro lado es el momento en que las empresas se preocupan por bajar sus costos y si a nosotros nos autorizan a construir una zona franca sin impuestos, vamos a tener un mercado más interesado en nuestro proyecto.
Y yo diría otra cosa, cuando llega la crisis uno tiene que hacer todo lo posible por combatirla y eso se logra invirtiendo. Nosotros no somos inversores, sino administradores, nuestra misión es convencer a inversores, a gente que confíe en un proyecto, bueno, además si podemos concretar un proyecto que dará trabajo a 300 personas en su construcción, mejor.
–A usted se lo identifica con los shoppings …
–Es cierto aunque la idea de los shoppings surge de mi padre y él me entusiasmó.
Esto surgió en un viaje al exterior con mi padre donde un empresario nos comentó que le encantaría instalar una empresa en Uruguay pero los costos de comunicación eran muy altos, «porque hay monopolio de Antel», pero luego conversando acá constatamos que en una zona franca no existe ese monopolio, noticia que nos entusiasmó y el primer proyecto nuestro fue construirla en un edificio de la Ciudad Vieja, pero en ese entonces rebotamos de punta a punta con el Ministerio de Economía.
Compartí tu opinión con toda la comunidad