Mejora el clima y los negocios con el exterior; bajan costos de producción
El ingeniero Manuel Marrero, director del Inale explicó a La REPUBLICA que la difícil coyuntura se dio en plena formación del Instituto que fue creado por la actual administración; en pleno nacimiento Inale trabajó en contacto con las gremiales lecheras, en un marco de intercambio de propuestas y opiniones, donde la diversidad y la discrepancia ha sido vital en la construcción, contó Marrero.
Crisis internacional
El director de Inale recordó que los problemas en el mercado internacional comenzaron en octubre del año pasado, consecuencia directa de la crisis financiera internacional que derivó en los problemas económicos mundiales que determinaron una disminución en la demanda de los lácteos y de otras materias básicas.
Marrero relató que los problemas de la industria uruguaya tuvieron su máxima expresión durante los dos últimos meses de 2007, cuando se cortó la cadena de negocios de exportación.
Para el jerarca esa fue la razón primera de los problemas ya que determinó el desplome del precio que reciben los productores por la leche.
La sequía ha sido importante, sin embargo, la remisión a Conaprole durante el mes de enero fue, según cifras oficiales, un 13% menor que la de diciembre, pero «hay que restarle una disminución histórica que siempre se da entre enero y diciembre que es de 4%, por lo que el aparato estaba produciendo igual, en plena seca y con precios bajos», subrayó.
Pérdidas
La caída en el precio de la leche y la menor caída en el precio de los insumos son las claves de la crisis.
El precio que recibe el productor bajó de 40 a 20 centavos de dólar, el costo de producción no bajó en la misma relación, esto llevó a un desfasaje, que según los cálculos del Inale y de las gremiales lecheras, era de cinco centavos de dólar por litro, en diciembre, más de un peso por litro.
A esta coyuntura se sumó la sequía, que primero determinó fallas en los cultivos de verano que se utilizan para hacer las reservas de forraje para el invierno, las que nacieron se tuvieron que comer durante el mes de enero, pero también las pasturas ya sembradas fueron diezmadas por la falta de lluvias.
Esto determinó lo que Marrero calificó como una trilogía complicada: reservas comidas, incertidumbre de cuándo iba a llover y dudas sobre cuándo, la industria iba a retomar los negocios con el exterior.
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