Detectan baja germinación en lotes de semillas de avena importada
El anhelo de los productores por sembrar y racionar ganados se ha convertido en casi una obsesión. El testimonio se repite a lo largo y ancho del país; en cooperativas, sociedades de fomento y comercios del ramo la demanda por ración y semillas ha superado todas las expectativas.
Los productores están como locos, ansiosos por conseguir semillas, y la urgencia los lleva a comprar cualquier lote, sin importar la calidad del mismo.
Algunos técnicos que trabajan con laboratorios de semillas contaron a LA REPUBLICA que hicieron análisis de avenas, de las que fueron importadas de Brasil, que dieron una germinación inferior al 30%. En algunos casos, además, se están importando avenas para ser utilizadas como ración, que son vendidas a los productores como semilla, la urgencia es la peor compañía para salir de la crisis generada por la sequía.
La avena que llegó desde Brasil, de muy variable calidad como simiente, fue vendida en menos de diez días y prácticamente no queda disponible con entrega inmediata. Algunas empresas anuncian la llegada de nuevas partidas de avena desde la región, pero los técnicos de campo insisten en que se están ofreciendo a precios que superan los máximos históricos: US$ 0,65 el kilogramo.
Crecimiento extremo
Las lluvias se van sucediendo semana tras semana y suman para que se resuelva la crisis forrajera; las altas temperaturas y la humedad han mejorado incluso los cultivos de verano y la expectativa de rendimientos de la cosecha ha aumentado, tanto para la soja como para el sorgo.
Pero ha sido notable el crecimiento que tuvo durante los últimos diez días la pastura natural. En los casos que los productores tienen la dotación adecuada y aplican un manejo racional, el crecimiento de la pastura ha sorprendido hasta a los más experimentados técnicos.
Este crecimiento ha mejorado la situación y los ganados se han repuesto. Las lluvias llegaron en un momento en que las altas temperaturas permitieron una respuesta rápida y, si el verano es largo, como indican algunos pronósticos, pasturas y cultivos pueden llegar a cerrar el episodio de sequía de un modo insospechado. El testimonio coincide en el sentido de que a los productores les ha ganado la idea de que «el que no planta algo no se salva». Sin embargo, técnicos experimentados insisten con el cuidado a tener a la hora de las inversiones.
Pero la fiebre de la siembra indica también que muchos productores tienen resto financiero, ya que los negocios se hacen, en gran medida, al contado. Otro detalle no menor es que los empresarios perciben una perspectiva favorable en relación a la evolución de los mercados de carne y de cereales.
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