AL BCU LE CUESTA OPERAR CON MAS DE UN OBJETIVO
La especulación con la moneda brasileña continúa siendo intensa, pese a que, en lo que va del período más crítico, desde agosto pasado, la devaluación de la moneda norteña ya acumula un 50%, revirtiendo prácticamente toda la ganancia lograda en el año previo. La continuidad de la crisis en los países centrales está determinando un aumento del flujo de dólares de la periferia hacia el centro. A partir de comienzos de febrero, cuando los indicadores de inflación tranquilizaron a la conducción económica uruguaya respecto al riesgo de que se disparara la indexación salarial, el precio del dólar volvió a elevarse siguiendo la devaluación brasileña. El dejar ir el precio del dólar a su lugar natural coincidió con el incremento de los temores y una mayor propensión a posicionarse en la moneda norteamericana de los principales operadores con disponibilidad de pesos o euros, la otra moneda que en los días previos había presentado señales de debilidad frente al billete norteamericano. En los últimos días, el peso argentino también comenzó a seguir la mayor devaluación de las moneda regionales, particularmente la del real. La incertidumbre cambiaria ha aumentado. Al BCU le está siendo extremadamente difícil mantener una política monetaria un poco más contractiva; tiene que armonizar diariamente una tasa interbancaria en pesos en el entorno del 10%, debiendo, a la vez, dejar ir el precio del dólar a su lugar natural, sin que ello, además, agregue más volatilidad a todo el sistema de precios.
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