Cepal analiza medidas ante la crisis mundial
La secretaria ejecutiva de la Comisión, Alicia Bárcena, expondrá sobre las perspectivas de América Latina y el Caribe y cómo apoyar a los países con más dificultades hoy lunes 9 de febrero de 2009 en el marco del Vigésimo quinto período de sesiones del Comité Plenario, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Entre las consideraciones preliminares al cónclave, figuran que, como consecuencia de la crisis económica global, los países de América Latina y el Caribe enfrentan un escenario caracterizado por una marcada reducción de la demanda externa de los bienes y servicios que la región exporta y, en muchos casos, un deterioro de los términos del intercambio (constituyen la excepción algunos países del Istmo Centroamericano y del Caribe), crecientes dificultades para acceder al financiamiento internacional y fuertes presiones sobre los mercados de cambios por salidas de capitales. Todo esto ocurre en un contexto de elevada incertidumbre, tanto externa como interna, y de una enorme pérdida de
riqueza financiera y no financiera, en especial en los países desarrollados pero también en economías emergentes.
Reacciones diversas
Los países de la región reaccionaron con el anuncio y la implementación de medidas de diversa índole frente a la evidencia del paulatino agravamiento de la crisis financiera internacional y la certeza de que, aun cuando los fundamentos macroeconómicos de la mayor parte de ellos son bastante más sólidos que en épocas pasadas, la región no es inmune al impacto de la crisis y será necesario un esfuerzo en términos de políticas públicas contracíclicas a fin de acotar todo lo posible la proyectada disminución del crecimiento regional.
El abanico de medidas implementadas es bastante amplio, no sólo porque los impactos de la crisis difieren de un país a otro y, por lo tanto, también difieren los instrumentos indicados para contrarrestarlos, sino también por las diferencias que se observan en relación con la capacidad de cada país, determinada por la disponibilidad de recursos, para llevar adelante distintas iniciativas.
En líneas generales, esta disponibilidad depende, por un lado, del espacio fiscal para financiar estas políticas, cuando se trata de iniciativas que comprometen el uso de recursos públicos. Por otro lado, cuando se trata de medidas que involucran operaciones en moneda extranjera, la capacidad está dada por la cantidad de activos externos.
Baja monetarización
Sin embargo, más allá de que, en general, los países de la región tienen bajos grados de monetización y mercados financieros poco profundos, lo que limita los alcances de la política monetaria y financiera, las características de la crisis imperante requieren otro tipo de medidas. Es necesario garantizar la liquidez y permitir que la tasa de interés sea lo más baja posible, pero más liquidez no garantiza un aumento de la oferta de crédito y una mayor oferta de crédito tampoco garantiza un incremento de la demanda de bienes. Si bien la política monetaria y aun la cambiaria deben formar parte de un conjunto ordenado y coherente de medidas, es la política fiscal la más potente en estos casos.
El informe destaca una marcada diferencia entre los alcances de las políticas anunciadas en algunos países sudamericanos en comparación con algunas economías centroamericanas y caribeñas, a la que no debe ser ajena la disparidad de capacidades para implementar políticas contracíclicas, a las que hemos hecho referencia anteriormente, ni las diferencias en relación con los entramados institucionales que deben impulsar e implementar las políticas en cinco áreas claves: política monetaria y financiera; política fiscal; política cambiaria y de comercio exterior; políticas sectoriales; políticas laborales y sociales.
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