Los precios mayoristas subieron 1,26% en enero
En contraste con la evolución de los últimos cuatro meses, en los que acumuló importantes bajas consecutivas, el Indice de Precios al Productor Nacional (IPPN) experimentó un alza de 1,26%. Es mediante este indicador que el INE releva el comportamiento de los precios mayoristas (de ahí que se lo asimile al concepto de inflación mayorista). El factor que explica esta alza es la fuerte suba en el precio de los cultivos, tras la restricción de la oferta de frutas y hortalizas derivada de la seca. No obstante este incremento coyuntural derivado de las condiciones climáticas (y la ausencia de planificación e inversión en riego del sector), el comportamiento de los precios mayoristas, o insumos para la producción, para los demás sectores sigue mostrando una tendencia a la baja.
Esto ocurre en consonancia con la baja del petróleo y de la cotización del dólar, que han abaratado los demás insumos y precios. Esto se refleja en la industria manufacturera, en la mayoría de sus ramas, que caen en conjunto 3,52%, así como en los precios de la forestación, tanto en lo que refiere a la extracción de la madera, como a los servicios conexos a esta importante actividad.
Otra rama de actividad donde los precios mayoristas continuaron evolucionando a la baja fue en la pesca, que cae en conjunto 1,18%.
Tendencias cruzadas
Otro dato de relevancia para comprender la dinámica de los precios y los diferenciales de renta apropiada por los diferentes actores, en los distintos eslabones de la cadena, es que la inflación mayorista en términos anuales, incluso con esta última suba, se ubica en 6,60%. Este valor es bastante menos de lo que han subido, en el mismo tiempo, los precios al consumo. Cabe recordar que en el mismo lapso de tiempo el IPC se ha ubicado por encima del 9%.
Ahora, si bien los precios mayoristas refieren muchas veces a compras efectuadas con meses de anterioridad, lo cierto es que en contextos normales la evolución histórica de este indicador lo ubicaba promedialmente bastante por encima del IPC, prácticamente el doble.
Este cambio radical en la relación entre la evolución mayorista y los precios al consumo deja entrever un diferencial de renta que se traslada a través del consumidor final a otros eslabones de la cadena de comercialización y producción. Y explica la preocupación del equipo económico y otras fuerzas sociales, como el PIT-CNT, por la contención de la inflación, cuya evolución, por encima de los fundamentos, horada el poder adquisitivo de los sectores con ingresos fijos.
Entre lo global y lo local
De este modo, el cambio brusco en la coyuntura económica global tiene repercusiones a nivel local, y los beneficios derivados de la caída de precios y costos, por una menor demanda mundial de nuestros productos, junto a la baja del petróleo y del dólar, no se traslada (no al menos con la velocidad necesaria) al bolsillo de aquellos que deben gastar la mayor parte de sus ingresos en alimentos, es decir los sectores más vulnerables de la sociedad.
Contradicción o retardo
Esta contradicción o retardo en el traslado a los precios al consumo de estos descensos son los que viene dando pie a las diversas medidas que el gobierno viene tomando en relación a los precios de la canasta básica y explican acciones de relevancia como los acuerdos alcanzados con ciertos sectores empresariales. El más abarcativo es el logrado en la víspera, que se detalla en la página 3 de esta edición de LA REPÚBLICA.
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