Martínez: "Los modernos resultamos ser nosotros"
La existencia de un Ministerio de Industria activo que fija políticas industriales interactuando con otros ministerios forma parte de una de las grandes y positivas novedades de la presente administración. Ello ha permitido que por primera vez en la historia el país cuente con una política industrial y, entre otros logros, un censo real de las micro, pequeñas y medianas empresas.
La industria ha jugado un rol importante como motor del crecimiento nacional.
Se pecaría de deshonestidad si se afirmara que ello se debe exclusivamente a las políticas de la actual gestión del Frente Amplio.
Pero, no hay dudas de que tuvo mucho que ver con ello porque existieron metas, se buscaron instrumentos, se generaron facilidades y se abrieron nuevos mercados como se está haciendo actualmente con Arabia Saudita.
El ministro Daniel Martínez ha insistido que desde su Secretaría de Estado se ha estado trabajando para alcanzar una política de Estado de desarrollo industrial que permita continuar con un crecimiento anual del orden del 10%, como ha sido en los últimos años.
«Estamos fijando políticas en ese sentido en que los resultados se tienen al tiempo, pero hay que comenzar ya que el país nunca contó con ellas», sostuvo.
Ya se cuenta con políticas sectoriales, estudio de sectores para definir a quiénes y cómo se los favorece y, sobre todo apoyar con más tecnología teniendo en cuenta que cada sector es diferente y tiene sus particularidades.
También está vigente la política de parques industriales que apunta a la industrialización y mejoramiento tecnológico a nivel de todo el país como forma de reducir asimetrías entre capital e interior.
En el tema de cadenas y sectores productivos, lo que se ha comenzado a lograr es trabajo conjunto con programas de diferentes ministerios, es decir se está transversalizando el esfuerzo, lo que redunda en obtener un resultado más acabado.
La mira está puesta en mejorar sensiblemente el contenido tecnológico del sector industrial para 2015, ya que tanto el ministro como el gobierno tienen meridianamente claro que el progreso del país (no de sectores de producción y determinados grupos de empresarios) solamente se puede alcanzar desarrollando políticas activas para generar un proceso industrializador que necesita un importante empuje y adquisición de una mayor y más sofisticada base tecnológica: un país que sustenta su crecimiento en el sector primario de la producción y no va volcando de manera inteligente y planificada el plus de riqueza generada en el desarrollo de su industria, está destinado a continuar siendo dependiente de la generosidad del clima y de su tierra y de los precios internacionales de las materias primas.
¿Cómo vislumbró el gobierno esta opción que hasta ahora el país no se había planteado?
Acrecentando, a través de nuevos incentivos, el aumento de la Inversión Extranjera Directa, de las inversiones de las grandes empresas nacionales, las empresas del Estado y las Pymes, esfuerzo que se busca complementar con una integración de redes regionales con nuevos acuerdos de acceso a mercados donde podamos ser competitivos. Especialmente en este momento de crisis mundial, los negociadores uruguayos están remarcando que existen numerosos nichos en países ricos (aunque no desarrollados) donde la producción uruguaya, incluso la de las Pymes nuestras, es competitiva.
Pero si bien podemos y tenemos derecho a soñar, también hay que estar con los pies en la tierra, por ello, se han definido industrias estratégicas a las que se debe incorporar mayor valor agregado (carne, arroz, leche, madera, pesca, cítricos), aquellas que siendo intensivas en mano de obra capacitada hay que incentivar su desarrollo (software, procesos automotrices, medicamentos, textiles, energía, construcción e industria naval), y las industrias que el país debería aspirar a que se instalaran (químicas -fertilizantes y resinas-, plástico, equipos agrícolas, energía renovable, aeronáutica, biotecnología, tecnologías de la información). De aquí surge la insistencia y el esfuerzo económico importante que se está realizando en desarrollar todo lo que sea investigación (tanto en el área agrícola-agropecuaria como madera, construcción naval, químicos, etc.), en definitiva reproducir en otras áreas lo que ha ido logrando la industria del software.
Cuando se analizan las propuestas de inversión se otorga un puntaje en relación al nivel de valor agregado e incorporación técnológica que el inversor está dispuesto a instalar (vale la pena resaltar que Botnia cuenta en Uruguay con su fábrica más moderna y con mayor productividad) , así como que esté dispuesta a desarrollar relaciones laborales modernas ( el empresariado uruguayo, sobre todo sus cúpulas han dejado en claro su compromiso político con la derecha y su escasa cintura para adaptarse gradualmente al estilo de gestión de todo el mundo desarrollado ) y, por último que promueva a las Pymes uruguayas, es decir, así como el Estado las privilegia como sus abastecedoras, que el capital extranjero impulse al pequeño empresario a mejorar su gestión en base a la tecnología y capacitación de la mano de obra.
El primer paso se ha logrado, Martínez ha recordado que «hace 3 años que el país comenzó a recorrer el circulo virtuoso que no sólo ocupa la capacidad industrial ociosa con que contaba sino que aumentó su capacidad de producción global, tanto en volumen como en calidad». A modo de ejemplo recordemos que están instaladas fábricas extranjeras de autopartes, que empresas automotrices de Brasil están estudiando la posibilidad de producir coches en nuestro país, que la industria naval ha comenzado a desarrollarse incorporando interesante tecnología al país, el desarrollo de la industria metalúrgica nacional debido a la demanda del sector de energías renovables, etc.
Es que en el primer semestre de 2007 el monto de proyectos de inversión amparados en la Ley de Inversiones fue por valor de 377 millones, mientras que en el mismo período de este año llegó a 900 millones, por su parte, el total de inversiones en equipos y maquinaria fue de 750 millones de dólares en 2007, mientras que para este año «va a superar holgadamente los 1.000 millones de dólares».
La explicación oficial es que «esto se logra generando instrumentos como la reglamentación de la Ley de Inversiones (este gobierno le realizó algunas modificaciones que mejorar la oferta), las mejoras que ahora estamos discutiendo para mejorarla más, generando estabilidad macroeconómica, creando disponibilidad de recursos humanos a través de reforma de la enseñanza, el Plan Ceibal, eliminando el analfabetismo, es decir, es un trabajo a largo plazo, de hormiguitas».
No se puede obviar que la estabilidad política del país y el alto nivel de transparencia alcanzado también son valores que los inversores tienen en cuenta. Atribuyó este aumento tan importante en la inversión productiva a que «este gobierno cuenta con un proyecto global de desarrollo del país a largo plazo, una visión global estratégica que es lo que permite realmente avanzar y donde se ha estado trabajando para que cada uno de los actores económicos tenga claro para dónde ir».
La apuesta a las Pymes
No se trata de un tema menor en un país donde más del 90% de sus empresas son Pymes.
Vale la pena tener en cuenta que más del 80% de las Pymes trabajan para el mercado interno, sin embargo 5,4% son exportadores directos, el 2% son exportadores indirectos y que de acuerdo a los muestreos las empresas que tienen mejor desempeño son aquellas que exportan y dentro de éstas, las que buscan la asociatividad con otras empresas.. Ello no significa que necesariamente todas las Pymes deban exportar para salir adelante, pero sí deben integrarse en el entramado productivo nacional. Todo el plan de desarrollo de Pymes va íntimamente ligado a la capacidad de generar inteligencia y formación de profesionales y a la Reforma del Estado.
Nuevamente se ha comenzado a dotarlo de técnicos y no parientes de políticos, lo cual genera la base para llegar a la profesionalización de la gestión. «Cuando se tienen metas y se comienza a construir políticas de largo plazo, en una palabra, cuando un gobierno profesionaliza la gestión se necesita de los profesionales», afirmó el ministro de Industria.
Martínez definió la gestión señalando que se » ha concretado un cambio estructural que algunos critican pero al mismo tiempo reconocen, se ve aún en los más acérrimos enemigos de este gobierno y también lo ven los representantes de otros gobiernos y de organismos internacionales que vienen al país. Al final resultó que los que hablaban de modernización no eran los más modernos y los acusados de conservadores resultamos los generadores de cambios modernos para la estructura del Estado y de todo el país».
«Contamos con un proyecto de país que contempla formar gente de manera muy profesional, alejada de toda bandería política, con visión estratégica y un gobierno compuesto por gente dispuesta a hacer las cosas en base al conocimiento y no a la guitarra porque eso es lo que nos asegura el futuro».
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