Productores se movilizan en el litoral por la sequía
Las localidades del interior departamental más afectadas por la falta de agua ya reciben diariamente la visita de camiones cisterna, al tiempo que se han vuelto a reflotar los viejos pozos de las estaciones de AFE, pero nada alcanza, apenas alivia y por ahora, hasta que la situación no se agrave más aún.
Hace decenas de años que los viejos pozos de AFE no se usan, pero muchos de ellos están operativos y tienen hasta sistema de bombeo. Muchas de dichas estaciones aún conservan aquellos tanques que utilizaban las máquinas, cuando eran a vapor. Esos tanques también son usados en esta crisis. Se prevé además que el traslado de fardos a los establecimientos ganaderos se haga mediante tren, a los efectos de abaratar costos. En la sequía que afectó esta zona del país en el año 2005, se solicitó al MGAP un millón doscientos mil kilos de ración para ayudar a los productores de la zona. Hoy por hoy las reservas ya se están consumiendo por lo que se estima que en el mes de febrero se solicitará un volumen similar de ración, sobre todo, fardos. Los cultivos de verano que se hacen para reservar comida para el invierno ya están mayormente perdidos.
Dos de los pozos que OSE posee en las localidades de Cerro Chato y Chapicuy, que estaban deshabilitados, se lograron habilitar a los efectos de paliar la situación.
Cañadas y grandes arroyos de gran porte como por ejemplo el Guaviyú, ya se han secado. Todas las noches, el Comité Departamental de la Sequía se reúne con productores para determinar las prioridades de la mañana siguiente. Con la ayuda comunal, se están limpiando cañadas y vertientes, intentando lograr un poco de agua «inmediata», para el ganado. Sobre la marcha, surgen nuevos inconvenientes, como por ejemplo el hecho de que en algunos predios no tengan donde depositar la cantidad de agua que llevan los camiones cisterna. Es ahí que comienzan a surgir algunas estrategias, como la coordinación con el Ministerio de Obras Publicas, del uso de una retroexcavadora y de tanques para el traslado de agua.
El dinero circulante en este ámbito es escaso y los pequeños productores piensan dos veces antes de contraer una nueva deuda. «La sensación es de bastante desazón y dificultad. En general en este tipo de situaciones las soluciones o los paliativos requieren necesariamente de recursos económicos, por lo que los productores medianos y chicos se ven acorralados, ya que no tienen dinero», dijo a LA REPÚBLICA el asesor agropecuario de la intendencia local, el ingeniero Roberto Ceriani.
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