
Sobre el rol del Estado en la economía, sostiene que la realidad le ha ido dando un papel activo como regulador, fiscalizador, estabilizador y promotor de sectores específicos.
En momentos de crisis, los propios agentes privados representados por las gremiales de productores reclaman al Estado acciones que están enmarcadas en los roles referidos.
Más difícil es que se pida intervención cuando la bonanza de precios favorece a los productores. Este año ha mostrado cómo ha cambiado el discurso de muchas gremiales que en la bonanza alentaban la idea de que el mercado por sí solo arreglaba los problemas de altos precios de los alimentos; ahora emiten graves comunicados acusando al Estado de no intervenir. Buxedas considera en su análisis que “parece despejado el tema de si el Estado debe tener un papel activo. La práctica generalizada es ahora la intervención de los gobiernos a lo largo y a lo ancho del planeta”.
Cuando aún resuena la alerta de no aumentar el gasto fiscal, lanzada por los ruralistas en la última Expo Prado, todas las semanas surgen reclamos de gremiales rurales para que se tomen medidas. Buxedas dice en su trabajo que “el paquete de demandas normalmente comprende medidas que tienen costo fiscal para el gobierno central y/o los entes públicos y medidas de apoyo financiero”.
En este aspecto, el director de Opypa marca cuál es la línea de la actual administración que sostiene que la ayuda debe priorizar a las pymes y a los productores familiares.
Buxedas señala en su informe que el clima errático será parte de la realidad, pero aclara que en materia de precios la norma también ha sido la fluctuación. Sin embargo, sostiene que la última caída tiene una dimensión poco frecuente.
El jerarca sostiene que “la coyuntura actual puede ser tiempo de elaborar políticas más ambiciosas orientadas a reducir el impacto de las mayores fuentes de inestabilidad, el clima y los mercados”.
Es fundamental que los productores e industriales puedan tener mayor predictibilidad sobre estos aspectos tan cambiantes, condiciones que son claves para mantener el crecimiento en el largo plazo.
Dentro de las soluciones a este tema vital se encuentran el mayor uso de los mercados de futuro, los fondos de estabilización de precios y el impulso del riego en sistemas productivos. También aspectos vinculados a asegurar cultivos frente al daño climático que ha avanzado en el país, durante la última década.
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