EL BCU IMPIDE QUE EL DOLAR EN URUGUAY SE DERRUMBE
De hecho, la Reserva Federal consagró ayer la misma renuncia a utilizar la meta de interés como referencia principal de política que el Banco Central uruguayo anunciara formalmente en la presentación de Punta Cala, quince días atrás. A diferencia del caso uruguayo, el abandono de la referencia es implícitamente pero suficientemente clara. Los norteamericanos están asustados frente la inminencia de una cascada de
malos datos para el último trimestre del año, tanto en lo que refiere a los indicadores de la macroeconomía como a los balances trimestrales de las empresas, especialmente las financieras. La deflación de los precios minoristas genera desequilibrios similares a los que produce una inflación elevada y, en tanto, el comité de mercado abierto de la FED no tuvo empacho en sugerirle al mundo que la fragilidad de la principal economía del mundo determinará en el corto plazo la aplicación de políticas y medidas alejadas de toda ortodoxia.
En Uruguay, el promedio de la tasa media de mercado, otrora referencia para seguir la
liquidez del mercado de pesos excedió en la primera quincena de diciembre a la ahora desplazada tasa de política en cinco puntos porcentuales. Esa fue la referencia de lo que sucedió en la quincena más «liquida» del mes, dado lo cual es presumible que ese promedio del entorno del 13% tenderá a elevarse.
De cualquier manera, esa no es la preocupación mayor de un BCU que hace un buen rato mantiene una brecha importante entre la meta preanunciada de inflación por la cual debe velar prioritariamente y la realidad.
La única preocupación del BCU en la actualidad consiste en mantener el precio del dólar en el entorno de los veinticinco pesos. Con la compra neta de U$S 6.3 millones en la jornada de ayer, luego de cuatro días de intervención y advertencia al mercado, el BCU logró que Uruguay fuera uno de los pocos países en el cual el dólar no se derrumbó frente a la decisión de la FED y sus fundamentos.
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