Afectados. En España se estiman pérdidas por US$ 3.000 millones

Megaestafa de US$ 50 mil millones comienza a repercutir en el mundo

El primer banco español, Santander, anunció, ayer, que los clientes de su fondo especulativo Optimal tienen una exposición de 2.330 millones de euros (US$ 3.000 millones) al presunto fraude del asesor neoyorquino Bernard Madoff.

«La exposición de clientes del Grupo Santander en Optimal Strategic es de 2.330 millones de euros, de los que 2.010 millones de euros corresponden a inversores institucionales y clientes de banca privada internacional», señala en un comunicado el segundo banco europeo por capitalización.

El Grupo Santander tiene una posición propia de 17 millones de euros a través de otro fondo de inversión, agrega la nota. Pero ahora la pregunta es: cuántos bancos y fondos de inversión a nivel del orbe están afectados. Detenido el jueves, Bernard Madoff, de 70 años, un gestor de fondos muy conocido en Wall Street y ex presidente del consejo de administración de Nasdaq, una de las dos grandes bolsas de Nueva York, está acusado de haber cometido un gigantesco fraude piramidal de unos 50.000 millones de dólares.

Según la fiscalía de Nueva York y el FBI, Madoff dijo el miércoles a sus empleados que había creado una sociedad paralela fraudulenta, que «estaba acabado» y que «había perdido alrededor de 50.000 millones de dólares Bernie, como lo llaman sus amigos, se convirtió en una leyenda del ‘éxito americano’, la de un socorrista de las playas de Long Island que se izó hasta la cabeza del mercado bursátil Nasdaq y se convirtió en una personalidad de moda apreciada por las clases ricas e influyentes.

Madoff aseguraba a sus clientes sorprendentes y consistentes retornos sobre las inversiones. De hecho era un genio para el dinero. El fue el artífice de una revolución en la bolsa cuando los corredores pasaron del teléfono a los ordenadores, cerrando contratos en pocos segundos en lugar de minutos, y multiplicando así los movimientos y las ganancias.

Pero su estafa al fin de cuentas no creaba riqueza sino una ilusión de riqueza. Sus clientes no se daban cuenta de que sus dividendos eran en realidad los capitales invertidos por otro cliente.

Mientras que nadie reclamase su depósito inicial, el secreto se mantenía, y durante décadas Madoff logró engañar a quienes lo rodeaban, desde clientes individuales en Estados Unidos, procedentes muchos de ellos de la comunidad judía de los suburbios de Long Island y de Florida (este), hasta los grandes bancos internacionales. Un editorial del Wall Street Journal afirma que el gestor atraía a sus víctimas «con una actitud de misterio y exclusividad».

«Lo veíamos como un gran filántropo, un pilar de la comunidad (de Wall Street), el presidente de Nasdaq y todo eso», confiaba anonadado al New York Times el dirigente de un fondo de inversiones. Invertir en Madoff, era tan seguro como poner su dinero en bonos del Tesoro, asegura todavía el hombre de negocios.

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