El programa está jugado al consumo privado
Una de las interrogantes que se le formularon al subsecretario de Economía, Andrés Masoller, al término de las exposiciones en Punta Cala esta semana pasada, refirió al riesgo de una disminución del aumento de los ingresos reales que pudiera afectar la proyección del consumo como dinamizador principal del mercado. La respuesta de Masoller y que fuera reafirmada luego por el ministro de Economía Alvaro García en los diversos encuentros que tuvo con legisladores y periodistas, reveló la tranquilidad con la que trabajan los programadores del MEF en esta materia.
El pívot es la continuidad del incremento real del ingreso de los hogares sobre la base, esencialmente, de lo que será el aumento del salario y las jubilaciones reales en el transcurso del próximo año. Si bien ninguno de los jerarcas ministeriales lo han explicitado en los textos formalmente, las respuestas contienen una presunción acerca de que los ingresos y la capacidad adquisitiva interna, base de sustentación del consumo, continuarán creciendo sobre las base del aumento de la masa salarial real y que se expresa en los indicadores de ingreso de los hogares principalmente.
El punto es importante porque obliga a revisar los escenarios en los cuáles deberían verificarse esas proyecciones relativamente optimistas o tranquilizantes que la conducción económica y el gobierno están trasladando a la población. Otras inferencias de la discusión se trasladan a la revisión de otras zonas de la programación de la estabilidad. Una de ellas es particularmente inquietante y alude a los efectos que tiene esta promoción del consumo privado como pívot del crecimiento y su decodificación por las familias con menor caudal de información. La nueva carta orgánica del BCU determina nuevas exigencias de contralor de la capacidad de las instituciones reguladas y, ahora, no reguladas, para extender el crédito del consumo y de las familias. El problema consiste en que, como sucede con otras disposiciones normativas, no hay actualmente previsión presupuestal para que el Banco Central pueda hacer efectiva dicha obligación. Sin duda, este pilar del programa de estabilidad será motivo de atención preferente, en particular porque en estas semanas los uruguayos más informados no comprenderán bien la exultancia del consumo interno, con mucho endeudamiento no regulado de consumidores que ingresan a un escenario de riesgo extremo.
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