ANALISIS NACIONAL

INQUIETUD POR LAS FORMAS DE LA ASISTENCIA

El abanico de demandas asistenciales es amplio y, seguramente ira incrementándose en razón geométrica creando un escenario de tensiones y conflictividad creciente. El gobierno tiene y mejorará un plan contingente para que la macroeconomía se mantenga relativamente estable en materia fiscal, cambiaria y monetaria. Sin embargo, entre esa gestión de crisis y la intervención asistencial en el área productiva y comercial, pública y privada, hay una amplia zona en la cual sucederán hechos que serán importantes.

Pese al éxito del BCU en la estabilización relativa del mercado del dinero durante las tres últimas semanas, aparecerán situaciones difíciles de administrar por un gobierno que se enfrenta por primera vez a un estrés de esta naturaleza. El gobierno es un colectivo amplio y difícil de disciplinar detrás de una estrategia necesariamente delicada. Uno de los activos más importantes acumulados por este gobierno es su capacidad de mantener y en muchos casos, mejorar disciplinas e instituciones surgidas de la salida de la crisis de 2002. En ellas se preservará, o no, el riesgo de desbordes o concesiones graciosas del juego del clientelismo de crisis tradicional en este país. Pero ello ya no alcanza y sería una pena no utilizar esos seguros disponibles para intervenir asistiendo fuertemente, cueste lo que cueste, pero utilizando las herramientas que las leyes y esas nuevas instituciones post 2002 proveen. Y ello supone asistencia con contrapartidas legales y controlables desde la independencia de la política. El Estado debe asumir mayores riesgos. Pero debe alejar sus funcionarios políticos de tareas policiales que no les corresponden y que la nueva legalidad reguladora ha transferido a otras instituciones públicas y privadas.

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