Se crea Comisión de Promoción del Mercado de Valores
El Poder Ejecutivo, a través del ministerio de Economía, envió al Parlamento para su consideración, un proyecto que introduce modificaciones a la Ley 16.749 que regula el funcionamiento del Mercado de Valores en nuestro país. Cabe recordar que estas modificaciones se introducen en un momento particular de la economía mundial, donde, entre otros factores, la debilidad de las regulaciones efectivas en ciertos instrumentos del mercado financiero, propiciaron la debacle.
La iniciativa contiene una propuesta de cambios en el marco legal de la regulación de Agentes, Instrumentos y Mercados en el intercambio de valores. Entre otras iniciativas se prevé la creación de la Comisión de Promoción del Mercado de Valores que, como su nombre lo indica, estipula la conformación de un organismo especializado en el fomento y desarrollo de este aún incipiente mercado en nuestro país. Dicha comisión estará integrada por representantes tanto del Estado como de las bolsas, de los inversores institucionales y del Banco Central.
El proyecto de Ley reconoce como debilidades para el desarrollo la poca profundidad del mercado de valores uruguayo, que tiene sus raíces en insuficiencias institucionales y estructurales de nuestra economía, como la escala pequeña de nuestro mercado y sus empresas, escasa sofisticación de los agentes económicos, así como la ausencia de instrumentos de promoción.
A su vez, se identifica un excesivo protagonismo del sector público en materia de comercialización y emisión de valores, todos aspectos que este proyecto intenta solucionar a través de las atribuciones que se le delegarán a la nueva Comisión.
Regulador externo
La Ley que se modifica data del año 1996, y estableció por primera vez la existencia de un regulador por encima de las entidades y agentes que participan en él.
Se dio cumplimiento en tal instancia, como parte de los compromisos asumidos por nuestro país ante la creación del Mercosur. No obstante los poderes otorgados al regulador en esta ley fueron limitados, en comparación con los que poseen los reguladores de otros segmentos del sistema financiero, como las entidades de intermediación financiera, las aseguradoras y las administradoras de los fondos de pensión. Estos poderes regulatorios son débiles incluso si se los comprara con otras realidades.
Los cambios que han ocurrido en una década en el mercado de valores local y en el conjunto del sistema financiero internacional, aconsejan introducir estas modificaciones y una revisión sustantiva del enfoque legal para el mercado de valores. El objetivo de la norma sigue siendo el mismo, velar por la transparencia, competitividad y eficacia del mercado y proteger a los inversores. Para ello es que se establecen estas modificaciones que determinan una regulación mejor delimitada y clara para todos los agentes que intervienen en este mercado.
La crisis ha dejado sus enseñanzas
La actual crisis, a la que nuestro país no es ajeno, ha dejado traslucir deficiencias en la regulación, para ello se deben introducir modificaciones que permitan mitigar los riesgos más notorios en estas cuestiones y éste es el camino que se ha adoptado a nivel internacional. La lección ha sido dura pero, a la luz de los acontecimientos, queda en evidencia que una regulación moderna y racional no es incompatible con la rentabilidad, pues lo que se gana espuriamente se termina perdiendo del mismo modo.
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