Fuera y dentro. Se revisan los escenarios en el país

Nivel de actividad e inflación sufren fuertes ajustes

En los últimos días se ha incrementado geométricamente el número de revisiones que hasta principios de noviembre aún oficiaban como marco para los ajustes de flujos que se utilizaban en Uruguay y análisis de la inversión y el ahorro.

Las revisiones que realiza el sector privado están siendo comunicadas con más velocidad y medios que las que, supuestamente, están realizando las oficinas del MEF, el BCU y la DGI encargadas de este tipo de ejercicios como insumo para la corrección de las políticas. El escenario internacional continuó siendo en esta primera quincena de noviembre muy incierto. Aunque parecerían haberse comenzado a consolidar en lo que va de la crisis de los últimos cuatro meses, algunas tendencias más claras.

Los desequilibrios y ajustes de precios relativos continuarán sucediéndose en los mercados globales pero, ahora, ya en una perspectiva que esos mercados trabajen en un escenario más recesivo y, temporalmente, de contracción monetaria, pese a que el Fondo mantiene su proyección de Líbor a tres meses durante 2009 del 2% frente al 3% del año que finaliza.

 

En Uruguay

Las principales consultoras nacionales han corregido sus estimaciones de producción e inflación para lo que queda de 2008 y 2009 incorporando lo que el informe del FMI publicado la semana pasada prevé. A ello se añade la consideración de algunas variables locales que pudieran moverse en un ciclo electoral, inductor en general de algunas variaciones considerables de las tendencias de más largo plazo. El gobierno, mientras tanto, rehuye por ahora ponerle números precisos a sus revisiones, entre otras cosas porque esa oficialización de las nuevas estimaciones presupuestales ­públicas y privadas­ son muy sensibles a esos pronósticos. La indexación de la economía es muy elevada y cualquier variación significativa de estimaciones de inflación, tasas de interés o similares, altera las expectativas y modifica conductas de mercado, las que por ahora no parecen demasiado inconvenientes. De tal manera se sabe que la mayoría de las consultoras han ajustado sus expectativas de crecimiento para 2009 a la mitad de lo que hasta ahora era una convergencia de estimaciones privadas y metas oficiales del 4,5%. Sin embargo, esa no es la corrección más relevante dentro del conjunto de indicadores macroeconómicos que operan como señales o indicadores de perspectivas para el mediano plazo. Si bien se entiende que los indicadores del mercado de trabajo y comercio serán los que anteponga la crónica de ese avance en la internalización de la crisis, serán los que indican la variación de precios relativos los que preocupen más a las autoridades y analistas del sector privado. El viernes se conoció una mediana de esa corrección que está realizando el sector privado al informase que las respuestas más frecuentes de la encuesta de inflación mensual del BCU se estiraban del 8,5% al 8,6% para el año que finaliza y del 7% al 7,13% para 2009. Las últimas respuestas recabadas por el BCU no tuvieron en cuenta la decisión del Copom del jueves pasado, la que ha sido calificada como una expresión de la decisión del BCU y el gobierno de aceptar una mayor inflación como consecuencia de mantener una flotación más limpia del dólar.

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