Otra visión sobre la crisis: cambiar las reglas del juego financiero y económico
Habló sobre la necesidad del control de capitales a través de la prohibición de su salida del país salvo para importaciones, viajes y remisión de utilidades de las empresas extranjeras y recordó que el país no se caracteriza por la inexistencia de capital para invertir.
«El BROU tiene 2.000 millones de dólares colocados en el exterior en títulos de deuda de países del primer mundo. Y en los bancos locales, tanto públicos como privados, hay 12.000 millones de dólares, casi todos a la vista y en plazos fijos cortos» sostuvo. Asimismo entendió necesario instrumentar una gradual supresión de la circulación de moneda extranjera en nuestra economía. Agregó la conveniencia de «unirnos a la política de Argentina y Brasil de negociar entre ellos en las monedas locales. Esto debería formar parte de una estrategia, junto al Banco del Sur, destinada a crear una moneda del Mercosur y probablemente latinoamericana y nos parece imprescindible implementar nuevos gravámenes al comercio exterior, tanto a las exportaciones, detracciones, cuanto a las importaciones de artículos suntuarios, o aquellos que nuestra industria nacional ya produce o puede comenzar a producir rápidamente. El efecto de estas medidas sería reactivador por dos puntas, generando más producción nacional y en segundo lugar aumentando, o evitando que disminuya tanto la recaudación fiscal, permitiendo corregir los efectos negativos de la crisis sobre los más débiles.
También propuso la moratoria y renegociación de la deuda pública. «Hasta hace unos días, proponer que los países de Sur y por qué no, de toda América Latina, debemos avanzar hacia la creación de un banco de desarrollo propio, de un Banco Central propio y consiguientemente de una moneda común, eran planteos ultra, utópicos, casi demenciales. El desarrollo acelerado de los acontecimientos está poniendo sobre la mesa esta discusión con fuerza. Porque más allá o más acá de que estemos frente a una crisis bancaria con corrida incluida, es imprescindible cambiar las reglas del juego financiero y económico en nuestro país y en el resto de América Latina.
La crisis
» Su desencadenamiento tiene un claro origen financiero. La desregulación fomentada por la derogación, en 1999 durante el gobierno de Clinton, de la ley dictada en los años 30, los de la Gran Depresión, que separaba claramente los bancos de inversión de los bancos comerciales, dio origen a una gigantesca especulación en valores derivados de las hipotecas generadas en la compra de viviendas.
«Este esquema tenía forzosamente que derrumbarse. En algún momento alguien descubrió que esos papeles debían cotizarse a mucho menos que lo que decía su título, o directamente nada», dijo Elías.
«Hoy el problema ya no es tanto el sistema financiero como el económico. Es indiscutible que tanto Estados Unidos como Europa están en recesión. Y estamos hablando de un 55% de la economía mundial, lo que a su vez impacta en los grandes suministradores de bienes de estas economías, los países asiáticos, encabezados por China. Ya estas economías están disminuyendo su ritmo de crecimiento», señaló.
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