EL BCU SE MUEVE CON EXTREMA LENTITUD
Mientras los Bancos Centrales en todo el mundo trabajan en «búnkers» con todos sus equipos e instrumentos operando en todos los planos que pueden, el Banco Central uruguayo estudia con una parsimoniosa cautela cómo ha de instrumentar la tímida recompra de deuda de corto plazo que anunciara hace más de una semana y que recién podría efectivizarse en diez días más, una vez que el regulador esté seguro de lo que hace. En tanto, el mercado ingresará el lunes en una quincena más difícil, en la cual los efectos de un pico de contracción en la cantidad de dinero pudieran complicarnos las cosas gratuitamente.
El lunes se inicia la quincena más «seca» del mes y si bien la situación del entorno parece haber mejorado, las incertidumbres permanecen y no se visualizan señales de políticas capaces de activar las fortalezas que tiene Uruguay para evitar que la desconfianza y la retracción interna converjan con los impactos que provienen del exterior. El mercado lee el discurso político y cree en las razones que expone el equipo económico para indicar que Uruguay está afrontando esta crisis en mejores condiciones que las del pasado.
Empero, esa confianza general no alcanza para que, en la micro, el nivel de actividad no se enfrente, además, con un estrechamiento inesperado del crédito con consecuencias que se suman, como en todo el mundo, a los problemas de mercado e ingresos.
El BCU deberá indicar, luego del 7 de noviembre, cuál será su política concreta de recompra de deuda y, en tanto, de ampliación de la cantidad de pesos o dólares que ofrecerá a los bancos para su multiplicación en la expansión o el mantenimiento del crédito interno. Si esa decisión se hubiera adelantado, tendríamos ya una tasa indicada para la recompra que debería oscilar entre el 14% y el 18% y una decisión de tomar todo lo que las instituciones financieras le ofrezcan en el marco de un programa de montos relativamente escasos que ha sido anunciado.
En las últimas horas, entre intervenciones directas, operaciones fuertes en el mercado de futuros del dólar, decisión de no aumentar la tasa de política, concreción de un acuerdo con la FED y otras operaciones de guerra, el Banco Central de Brasil logró internalizar las buenas noticias externas logrando que las acciones se elevaran fuertemente, bajara el dólar a los R$ 2,10 y el riesgo país cayera a los 476 puntos básicos (el UBI uruguayo cerró en 800). Hasta el sospechado Banco Central argentino logró parar una corrida impactante y un tsunami cambiario con operaciones audaces de mercado y varias comunicaciones en el día. Mientras tanto, los gerentes del BCU hacen lo que pueden esperando decisiones necesariamente políticas (bancocentralistas) más fuertes. Las que, obviamente, sólo puede adoptar un Directorio integrado y convencido de lo que hace.
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