¿QUIEN DEFIENDE LOS INGRESOS DE LOS URUGUAYOS?
Ayer la FED disminuyó un medio punto su tasa básica en camino hacia una tasa de cero o medio punto porcentual, posibilidad sobre la cual los mercados han comenzado a especular firmemente.
La inflación no le importa al gobierno norteamericano preocupado por mantener las redes de pago y regenerar las bases mínimas de confianza interna. Los trabajadores norteamericanos en primer lugar y, por extensión los del mundo entero pagarán el ajuste deprimiendo sus ingresos reales arrasados por la inflación.
En poco tiempo, el dilema de quién es capaz en el mundo de mantener una competitividad funcional con un nivel de actividad interna potable y la menor pérdida posible de las monedas locales jugará en el bando de los ganadores. Los demás serán países arrasados por el conflicto interno, la inflación y la especulación de todo tipo.
En este entorno, tal como están las cosas al día de hoy, Uruguay sigue teniendo una oportunidad magnífica de hacer valer sus ventajas de razonabilidad política y social.
El gobierno ha dejado que el dólar actúe como un factor de ajuste y es posible que pueda aún lograr que los acuerdos salariales sean uno de esos exponentes de razón nacional.
Empero, tenemos dificultades con la propensión de los uruguayos de seguir, tarde por cierto, a los inversores institucionales en reestructurar los portafolios familiares comprando dólares al precio que sea. Esto es natural y en poco volveremos a escuchar los arrepentimientos de quienes, en noviembre de 2002 compraron dólares a $ 28 pesos y los fueron vendiendo a los precios que conocemos.
La dificultad consiste en que, sin que el gobierno pueda modificar en demasía sus gastos e ingresos, lo más pesado del ajuste derivará sobre los equilibrios que pueda lograr el BCU con sus restringidos recursos y la debilidad institucional en la que ha sido sumido. Inconcebiblemente los trabajadores se han olvidado de defender la moneda de sus ingresos.
Nadie trata siquiera de entender de qué se trata ese asunto.
Y, en tanto, defender la estabilidad es patrimonio de elites que nadie conoce, hasta cuando hay que calificarlas de «neoliberales» o sospechosas…
Compartí tu opinión con toda la comunidad