Para productores, situación de lechería es apremiante
Con enfática insistencia en palabras como «desánimo», «frustración», «desesperanza», «desasosiego» e «inseguridad», la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF) transmitió el viernes al poder político y a la opinión pública su visión del actual panorama del sector.
El clima era de show. Un canal privado, el 10, tenía su cobertura televisiva atada a la amplificación del acto, generando que las entrevistas a senadores, diputados, intendentes y dirigentes gremiales, fueran a la vez oratorias para el público, que veía todo en una pantalla gigante que en cada intervalo insistía con la leyenda «confiamos». Entre el público estaban Carlos Torterolo, presidente de la ANPL, y el director de Conaprole, Wilson Cabrera.
En el acto hubo también audiovisuales, narrando la opinión de familias de pequeños productores que aspiran a continuar en ese medio y aguardan por el crecimiento del sector.
Héctor Javier, presidente de la SPLF, aseguró que la lechería «tiene para ofrecer trabajo, trabajo y más trabajo». Aclaró a los medios que el acto no era para reclamar, «sino (para hacer) un llamado de atención a las autoridades y a la opinión pública, porque la situación del tambero es inaguantable. Está perdiendo dos pesos por cada litro de leche que remite; el costo es de 32 centavos de dólar pero recibe entre 23 y 24 centavos, y sigue bajando», explicó.
«No reclamamos que se pague un mejor precio si no se puede pagar, pero sí que se sepa si lo puede pagar o no realmente, porque tenemos algunas dudas en ese sentido», apuntó, señalando que en el caso de que efectivamente la industria no pueda pagar más que los costos, «alguien tiene que compensar una actividad tan importante como lo es ésta para la economía nacional».
Lo que ofrecen los productores, dijo, es «colaboración para trabajar juntos a la industria y el gobierno en la búsqueda de alguna solución para superar una etapa coyuntural como es esta primavera. Si ahora no sembramos, no fertilizamos y no hacemos praderas, el año que viene la lechería se va a venir abajo», aseguró. En ese aspecto comentó que en otros sectores son posibles ajustes y retracciones «no tan perjudiciales», pero en el lechero «no hay ajustes posibles sin daños irreversibles», dado que «no hay más alternativa que invertir de manera secuencial y permanente, si se quiere mantener la producción en el futuro, porque todo el ganado tiene que comer bien todos los días».
«Lechería mueve U$S 1.000 millones al año»
El acto del viernes tuvo también como orador al maestro José Pedro Núñez, presidente de la Intergremial de Productores de Leche. Reclamó que las medidas que se adopten para el sector deben ser decididas a partir de una visión de mediano plazo, «porque los avatares son demasiado frecuentes».
Núñez llamó también a que «cada uno de los eslabones de la cadena haga lo que pueda», insistiendo con la desconfianza sobre que la industria no pueda pagar más de lo que paga. «Nos alegraría muchísimo tener los costos de la industria, para quedar convencidos que no se puede pagar más», dijo.
Núñez graficó la trascendencia del sector en a vida económica del país, explicando que no temía equivocarse al afirmar que «la lechería mueve en el país mil millones de dólares al año».
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