Tras el cierre de "San Francisco", un destino incierto para trabajadores
Después de un largo proceso, la Justicia determinó el despojamiento de los bienes de la empresa, tras declararse la quiebra.
Pero en el procedimiento, aparte de los afectados por 5 millones de dólares, que son los acreedores de Bejar, los pocos que quedaban en San Francisco se vieron sorprendidos por la medida.
Lo cierto es que hasta el momento no saben en qué situación han quedado tras el cierre judicial del local de 8 de Octubre y Comercio, ya que para el BPS la empresa sigue funcionando, por lo cual los empleados no se pueden acoger al seguro de paro.
Los trabajadores consultados por LA REPUBLICA agregaron que viven una situación de incertidumbre al no saber qué camino tomar ahora, que la empresa fue cerrada de manera tan intempestiva. No obstante, reconocieron que tiempo atrás los encargados del lugar les habían indicado que la empresa estaba «fundida». Claro que jamás se imaginaron que un día llegarían varias camionetas y se llevarían absolutamente todo. Según su relato, el jueves de la pasada semana y en horas de la tarde, en el último local de «San Francisco» que seguía funcionando se hizo presente un alguacil, acompañado de una guardia policial.
«Jamás nos imaginamos que nos iban a sacar a la calle y se iban a llevar la mercadería delante de nuestros ojos. El alguacil ingresó al local, hizo salir a todos los empleados y comenzaron a cargar en camionetas absolutamente toda la mercadería y documentos diversos», relataron.
Los trabajadores dijeron: «No solo tuvimos que pasar un momento muy desagradable el día del cierre, porque inesperadamente nos hicieron salir a la calle y nos dejaron sin trabajo de golpe, sino ahora, cuando reclamamos nuestros derechos de trabajadores en el BPS». Esto hace imposible que se amparen por lo menos en el seguro de desempleo.
Agregaron: «Hoy estamos en una situación de incertidumbre, porque si bien el gerente nos pagó los días trabajados de enero, nos deben las licencias, aguinaldos, salario vacacional».
La historia de cómo la conocida cadena de tiendas fue cayendo en desgracia comienza en 1997, cuando San Francisco SA se presentó a concordato preventivo judicial, por una suma estimada en varios millones de dólares.
Ese concordato no fue aceptado en la ocasión. No obstante, apareció posteriormente un concordato extrajudicial, imperioso para que la firma siguiera operando, pero el mismo fue impugnado.
En 1999 se sumó otro hecho a esta historia, ya que el principal de la empresa, Ernesto Bejar, fue procesado con prisión por una maniobra con cheques. Si bien en diciembre de 2000 se decretó la quiebra de la empresa, ahora se estudia si la misma fue fraudulenta. De ser así, Bejar Grubman puede ser condenado a una pena que va de dos a ocho años de penitenciaría y de dos a diez años de inhabilitación comercial o industrial.
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