Uruguay. Tranquilidad moderada en el mercado de cambios

Otra jornada negra: caen bolsas y materias primas se hunden de manera acelerada

Las malas noticias en Europa, con España y Francia en recesión y sus bancos hundiéndose, fue sin duda el detonante de gran parte de la situación vivida ayer, donde las bolsas se hundieron, en especial aquellas que fueron centro de especulación durante todo el año, como la de Moscú y la de Brasil.

Pero sin duda, la gran novedad del día fue el camino de caída libre iniciado por las materias primas. Ayer los precios del trigo cayeron a su nivel más bajo del último año, mientras que los del maíz y la soja experimentaron en el mercado a término de Chicago, su pérdida más importante en una jornada, a causa de la crisis financiera que aleja a los inversores de las materias primas.

Los contratos de maíz y granos de soja sufrieron la caída máxima autorizada en la sesión.

Una vez más, los precios se vieron seriamente afectados por «la creciente inquietud por el estado de la economía mundial», indicó Joe Victor, de la correduría Allendale.

«¿Cuándo tocaremos fondo?» La pregunta era recurrente entre financistas y operadores de Wall Street, ayer, un día en que la bolsa siguió en caída libre, pero nadie conoce por el momento la respuesta.

«Estamos todos preocupados, muy preocupados, tratando de actuar con prudencia y de no sobrerreaccionar», dijo a la agencia AFP Richard Farenci, que trabaja en el New York Stock Exchange y sale apurado del edificio de la bolsa.

En la esquina de las calles Wall y Broad, en el sur de Manhattan, las caras largas se están volviendo una rutina y ya muy pocos aceptan conversar.

Vincent Alessi, gerente del «Bobby Van’s», el restaurante de los financistas que logran hacer una pausa o que se dan cita para un «power lunch» (almuerzo de negocios), observa el fenómeno desde la vereda de enfrente.

«Nosotros tenemos más gente que nunca», asegura Alessi. «Eso pasa cuando la bolsa se mueve mucho, hacia arriba o abajo: nos llenamos. Vienen a lamentarse o a celebrar». Y a comer carne en altas dosis, la especialidad de la casa.

Y mientras eso pasaba en Nueva York, la bolsa brasileña estaba bajo ataque, al igual que al moneda. Pero el hecho no aparece afectar mucho al equipo económico de Brasil, que no ve del todo mal que el dólar suba, y lo haga de manera muy fuerte.

El real se desplomó ayer al caer 7,57 %, a 2,20 por dólar, su nivel más bajo en dos años, mientras que la bolsa cayó más de 10%.

La última vez que el real alcanzó la cotización de 2,20 por dólar fue en setiembre de 2006. En ese mes el dólar promedió en Uruguay los $ 23,92 (interbancario), poco más de $ 24 en pizarra.

La inyección de 1.500 millones de dólares en el mercado cambiario, por el Banco Central de Brasil, fue insuficiente para evitar el fuerte retroceso de la moneda local.

Por otro lado, las fuertes caídas en la Bolsa de Sao Paulo, que acumulaban ayer más de 40% durante 2008, ponen a prueba la fortaleza de la economía brasileña, con restricciones del crédito y pérdida de valor de mercado de las empresas.

 

¿Un techo de 22?

A pesar de que los mercados internacionales estuvieron movidos, sorprendió, en parte, la escasa operativa de ayer del mercado cambiario local. El dólar 0,87% cotizando a 21,487 en el mercado interbancario (promedio).

En la pizarra al público, el billete verde registró un alza de 10 centésimos para la compra, ubicándose en 21 pesos, y un alza de 20 centésimos para la venta, situándose en 21,90, mientras que, en parte de la jornada, llegó a los $ 22 para la venta.

El volumen de operaciones alcanzó los 13 millones de dólares, con ventas de US$ 4 millones por parte del Banco Central, que parece empeñado en que el dólar no pase los $ 22.

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