Prioridad cuestionada
La definición de dar a la lechería un tratamiento especial ha tenido críticas públicas, en el sentido de que no se puede juzgar un rubro agropecuario mejor que otro. Pero para Hernández hay aspectos objetivos que señalan a la lechería como un sector diferente, «van desde que arraiga a la gente en el campo hasta las puramente económicas, es un rubro que dinamiza el entorno en el cual se encuentra, es altamente generador de divisas porque cada vez más se está exportando, es un rubro que no es volátil en las inversiones y siempre se está desarrollando una actividad que es por lo menos a mediano plazo».
Area
Según el resultado de la encuesta lechera que llevó adelante la DIEA, contó Hernandez que hubo «una reducción del área total del 11% desde el año 2000 hasta ahora. Pero la producción en ese período aumentó 33%. Esto quiere decir que mejoró notoriamente la productividad de la superficie destinada al rubro lechero». La superficie total incluye también el campo destinado a otros rubros dentro de los propios tambos, por eso subrayó que «el hecho de que haya otros rubros hace que la asignación de los recursos destinados a la lechería vayan cambiando».
Datos
Con relación a los datos de la encuesta, un aspecto importante es la composición de la condición jurídica de los predios, en cuanto al carácter de los productores que están al frente de las explotaciones. Un 82% son personas físicas, es decir que manejan de modo personal el establecimiento, un 6% son sociedades con contrato legal, muchas de estas Sociedades Anónimas; estas últimas explotan predios promedialmente mayores al resto. Por hectáreas por unidad de explotación «estamos hablando de 1.000 hectáreas las sociedades, frente a 220 hectáreas promedio las personas físicas», señaló.
Realidad
Otro aspecto destacado de la realidad lechera tiene que ver con la edad de los productores. Ahí cabría señalar que un 62% tiene más de 50 años. A este aspecto, opinó que «hay que verlo en la perspectiva de futuro, sobre la necesidad de un recambio generacional». Pero afirmó que esta característica es común al resto de la producción agropecuaria, «no tenemos conocimiento si detrás de esa gente hay personas más jóvenes».
Sobre la disponibilidad de servicios del tambo, los datos son auspiciosos y prácticamente el 100% tiene bien resuelto el tema del acceso al predio durante todo el año.
La tierra
En cuanto a la tenencia de la tierra, tema fundamental en este momento, un 38%, unas 300.000 hectáreas, están bajo la forma de arrendamiento. A la vez, prácticamente uno de cada seis tambos son sólo arrendatarios.Pero lo importante de este punto es la tendencia que señala que «una parte importante de estas áreas se redujo a partir de 2002, 2003 por la crisis, sobre todo los dos primeros años. Pero simultáneamente empezó a hacer fuerza la agricultura como rubro que compite con la lechería». Hernández destacó que parte de los productores que dejaron la actividad en ese período, que son alrededor de un 11%, son tambos grandes, y casualmente fueron los que primero se pasaron a la agricultura. Según el técnico oficial, fue importante el aprovechamiento de las tierras para la agricultura; fueron los que mejor se adaptaron. Pero en la actualidad, subrayó que la estrategia de las grandes empresas agrícolas cambió un poco y se interesan por predios de todos tamaños.
Ingreso
Otro dato interesante indica que un 97% de las explotaciones tiene en la lechería su principal ingreso, o sea que son altamente especializados y dependientes. El 76% del área total de estos tambos se destina a la lechería. Después le siguen, el caso del vacuno no lechero, ganado de carne con el 15% como el más importante, y en tercer términola agricultura. Hernández estimó que durante el año 2007 se sembraron 20.000 hectáreas de soja, dentro del área de los tambos. El área total destinada a la lechería uruguaya son 760.000 hectáreas.
Hernández destacó que «la lechería es el rubro que convive menos con la agricultura extensiva, que tiene rotaciones que no poseen pasturas», dijo.
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