ANALISIS NACIONAL

DOLAR ¿SUSPENSO O CAMBIO DE TENDENCIA?

Luego de dos jornadas de caídas sucesivas de la cotización del dólar en plaza, ayer se estabilizó este precio principal y que, ahora, ha comenzado a transformarse en el referente obligado de la especulación para la formación del resto de los precios y tasas efectivas del mercado financiero.

Lo nuevo de ayer tiene que ver con el sorpresivo crecimiento corregido o definitivo, que tuvo la economía norteamericana en el segundo trimestre del año.

Contra lo que esperaban la mayoría de los analistas y el número primario informado por el Departamento de Comercio un mes atrás, el ajuste deparó un crecimiento anualizado del producto del 3.3%, un poco menos que la mitad del número previo, base de todas las simulaciones respecto a acciones de la FED, etcétera. La explicación del ajuste tuvo que ver con la irrupción en las cuentas nacionales de las ganancias comerciales realizadas sobre la base de una competitividad cambiaria novedosa frente a todos los socios comerciales del mundo. De tal manera, el déficit comercial anualizado cayó a su nivel más bajo en los últimos ocho años, unos US$ 376.5 mil millones, algo así como diez veces todo el valor generado por la economía uruguaya en un año. Alguna noticia positiva del mercado de trabajo completó ayer un escenario diferente, sobre el cual seguramente en los próximos días se simularán nuevas relaciones de tasas de interés, algún fortalecimiento agregado del dólar y, movimientos dispares en los precios de los commodities.

A los efectos de la simulación de interés local, de afirmarse este escenario, habría que pensar en un aumento agregado de las tasas de interés, tanto en moneda extranjera como nacional y, quizás, el fin de la caída del precio del dólar; o dicho de otra manera, de otro modo, el fin de la revaluación de la moneda nacional y del constante incremento de la capacidad adquisitiva del salario nacional en dólares. Estas impresiones tienen lecturas de utilidad muy diferentes según los giros productivos y comerciales de las empresas, así como de sus perfiles de endeudamiento, etcétera. No hay dramatismos ni razón para que prospere ninguna alarma aunque comienza a ser oportuno afinar el lápiz y hacer algunas cuentas de nuevo.

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