
Partiendo de la base de que asistimos a la emergencia de un nuevo modelo de producción global y regional en el que se reconfigura la división internacional del trabajo, Uruguay redefine sus prioridades y su modo de inserción internacional, para lo cual es perentorio adecuar las estrategias de desarrollo industrial a futuro. Esta es una de las piezas clave del desarrollo. El cúmulo de iniciativas que desde múltiples niveles se vienen implementando y proyectando a futuro se compilan en el documento base elaborado por el Gabinete Productivo para el desarrollo estratégico de las cadenas productivas.
Las principales directivas del mismo fueron explicadas por el director nacional de Industria, considerando que se busca potenciar el desarrollo varias cadenas productivas, procurando modificar la estructura económica del Uruguay y disminuir su vulnerabilidad frente a los ciclos económicos internacionales.
El objetivo de esta estrategia de múltiples abordajes plantea subir un escalón en la cadena de valor y procurar una mayor solidez de las cadenas, evitando que todos sus insumos se tengan que importar. El tejido industrial estaba “destruido” en la década de los 90, indicó el jerarca. Agregando que ser un país productor de materias primas es un modelo inadecuado para su población, porque se pierde independencia económica y se está expuesto a los ciclos económicos internacionales, sostuvo el jerarca.
Para el año en curso, se viene trabajando en la dinamización e integración de ocho cadenas productivas: Farmacéutica, Madera, Energía Renovable, Carne, Leche, Oleaginosos, Tecnologías de la información y Automotriz.
Para 2009, se prevé enfocar la estrategia hacia otras cadenas relevantes como Química- Naval – Electrónica – Textiles – Construcción – Pesca – Citrus, mientras se analizará la inclusión de cadenas adicionales al final de la primera etapa.
En el documento se destaca que “son de especial interés los procesos que permiten transferencia tecnológica para el desarrollo de capacidades nacionales”. A la vez se trabaja en la incorporación de buenas tecnologías, es decir los que además de agregar valor y competitividad generan más y mejor empleo. Otro enfoque central de la política industrial que se viene llevando adelante es que se seleccionan los sectores que cumplan con estas prerrogativas, para no dilapidar recursos. Se han seleccionado potenciar cadenas productivas estratégicas, basadas en criterios de: Relevancia económica – Potencialidad de mayor Valor agregado – Posibilidades de absorción tecnológica- Dinamismo en los mercados internacionales Esta estrategia sectorial se combina a su vez con las políticas de carácter horizontal o tranvsersal y se expresan por ejemplo en la creación de un clima favorable, propiciado, entre otros instrumentos, por la segunda Reglamentación de Ley Inversiones, por la creación Agencia Nacional de Investigación, por la política de estabilidad macroeconómica.
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