Entre 1998 y 2000 "desaparecieron" del BPS más de 6.000 productores
Delgado dijo, en un reportaje concedido a LA REPUBLICA, que en los últimos tres años «se perdieron dos mil productores lecheros y sus familias».
–¿Cuál es la situación de los productores lecheros en estos momentos tan difíciles para el sector agropecuario?
–Desde hace algún tiempo, el sector lechero está reclamando soluciones al endeudamiento, a veces desde la mesa coordinadora de gremiales agropecuarias y recientemente desde el grupo de entidades lecheras, con menos peso y sin plantear la problemática de fondo, pidiendo corrimientos que sólo alargan la agonía. Un número reducido de tamberos consiguió raciones y granos importados en época de sequía que fueron financiados por la banca privada, pero la mayoría de los productores de leche no estaban habilitados para operar, por lo tanto vieron duplicadas sus dificultades.
Si seguimos remendando no saldremos del estancamiento. No podemos seguir reclamando un corrimiento cada seis meses, si sabemos que estaremos peor.
Hay que levantar la cabeza y exigir con firmeza, mejor rentabilidad (precio de la leche). Conaprole está pagando 0,10 centavos de dólar el litro de leche industria, el precio más bajo de la región (producir un litro de leche cuesta más de 0,14 centavos de dólar a los productores). ¿Como enfrentar el enduedamiento, con esta relación de costos y precios?
–¿Como evalúan la gestión realizada hasta el momento por las autoridades de Conaprole?
–No olvidemos que el 78-79% de la leche que ingresa a Conaprole es industria, el resto es una cuota que tiene precio fijado por el Poder Ejecutivo de acuerdo a la ley.
Debo decir que fuimos cayendo en esta situación mientras la empresa láctea emprendió una reestructua que nos solucionaría los problemas de costo industrial, superpoblación burocracia, competitividad en los mercados internacionales, en dos años ya tendríamos los resultados.
Se contrató un nuevo gerente general y una consultora extranjera para diseñar las nuevas estrategias de la cooperativa. A partir de los trascendidos, nos fuimos enterando de un acuerdo (no se sabe si firmado pero existe) entre Conaprole y Parmalat. Por un lado Conaprole le entrega 120 y 200 mil litros diarios de leche a Parmalat, consecuencia directa, la trasnacional no tiene necesidad de competir por productores de Conaprole para tener materia prima y no es necesario para ninguna de las dos industrias extremar los ajustes para lograr un precio máximo al productor. El clásico oligopolio con productores de rehenes.
A comienzos de 1999 aparece el regalo de la devaluación brasileña. ¿Cómo enfrentamos el sacudón? O se nos trasladó el problema a los productores, o se aprovechó la aportunidad para disimular otros problemas en la industria, se rebajó el precio de la leche industria un 12%. Culpable: Brasil. La tonelada de leche en polvo se bajó en ese mercado a 1.200 dólares, ahora está nuevamente a U$S 2.000 y nosotros no hemos visto actualizado aquellos pesos ni recuperado el precio. El directorio de Conaprole está anunciando en la prensa un aumento de precio, dicen que en el próximo semestre se pagaría 0,17% centavos de dólar el litro promedio.
Aunque los canarios ya sabemos que durante el año electoral (en noviembre hay elecciones de autoridades en Conaprole) aparecen mejoras, puede que sea un mensaje a la banca que está preocupada. De todas formas, para que esto sea cierto, la leche industria tendrá que aumentarse más de 50% y esperar que el Poder Ejecutivo fije 5% de aumento en la leche cuota. Mientras algunos gremialistas esperan respuestas del BROU, para solucionar sus problemas, el banco tiene claro que si no tenemos rentabilidad, no cumpliremos con nuestras obligaciones.
Deberíamos traer al «Mano Santa de Rivera, Waldemar el de los Milagros» (N.d.R: curandero «espiritual» de la ciudad fronteriza. Fue muy reconocido por su labor en la década de los 70. Hoy día está retirado).
–¿Qué responsabilidad tiene el gobierno en la situación de la lechería nacional?
–Para nosotros el Estado es el gran responsable de la crítica situación de los productores porque no ha implementado políticas productivas, un sistema de devolución de impuestos, un presupuesto acorde a las necesidades del Instituto de Colonización, créditos adecuados y con intereses que generan grandes ganancias al sistema financiero como el impuesto a los créditos (Imaba) que por ley deben pagar los bancos pero se lo cobran al deudor.
Tampoco se ha producido una recuperación de los miles de pequeños productores que no pueden hacer frente a las deudas contraídas con el BPS. (Se exoneraron cientos de miles de hectáreas forestadas de todo tipo de tributo, se equivocaron en diez millones de dólares en la deuda del Automóvil Club, pero no hay consideración con el agro).
No se devolvieron los 1.300 millones de dólares que se trasladaron desde la lechería hacia el sistema financiero y el Estado (vía atraso cambiario).
El gobierno continúa sin darse cuenta que perdimos en los últimos tres años más de dos mil productores lecheros, no sólo significa que se hundieron esas dos mil familias, sino también sus colaboradores y familias, como siempre pasa en la agropecuaria. Entre marzo de 1998 y abril de 2000 faltan (no aportan más) en el Banco de Previsión Social (BPS) más de 6.000 productores y 13.000 trabajadores rurales. Parece que todos los caminos nos conducen al precipicio.
Compartí tu opinión con toda la comunidad