LA REFORMA DE LA SALUD EN EL FOCO DE ATENCION PUBLICA
La reforma de la salud es, sin duda, la modificación más importante que el gobierno está aplicando y, también sin duda, es la iniciativa en la cual el gobierno ha tomado más riesgos propios.
La iniciativa está en línea con el programa de la izquierda y es la iniciativa que cuenta con más créditos y adhesión popular. El sistema de salud había quebrado virtualmente antes que la crisis de 2002 terminara de generar una insuficiencia grave en la atención sanitaria de la población.
Era y es, en tanto, la reforma principal, en cuyos resultados se juzgará parte importante del intervencionismo fuerte del Estado en la resolución de necesidades vitales de la población. La valoración de sus resultados en términos propiamente de calidad de salud deberán observarse en un tiempo mayor al de un quinquenio de gobierno.
En tanto, es imprescindible mantener y asegurar la sustentabilidad económica y política de esa reforma en marcha. No hay duda en cuanto a esto y, sin excepciones, incluyendo las declaraciones realizadas por el Dr. Lacalle el martes pasado, la totalidad del espectro de oposición da por descontado la continuidad con correcciones del modelo en aplicación.
Asegurar la continuidad del nuevo modelo, del riesgo de cambios bruscos en las reglas de juego actuales supone darle ese tiempo de maduración que necesita el modelo y, además, preservar el gasto y la inversión fenomenal que le está costando al país el financiamiento del dicho cambio. De allí que el MSP, la Junta del Fonasa, el BPS y la Presidencia deben tomar algunas iniciativas más audaces en esa dirección de generar seguridades y sustentabilidad de mediano plazo. Los problemas prioritarios en esa línea parecen tener que ver, todos, con una mayor claridad institucional y el cronograma de adecuación de los efectores privados y públicos.
Hay demasiadas espitas abiertas en ese sistema cuyos conflictos de intereses son muy peligrosos para un sistema que no tiene ninguna provisión de regulación independiente, ni institucionalidad apta para ello.
El riesgo tomado absolutamente por el Estado es elevado en términos de lo esencial: la calidad de la salud provista por un régimen mixto. Pero, además, los balances deberán dar cuenta de la relación de los beneficios para un crecimiento de las asignaciones presupuestales que ahora la población está financiando más directamente.
Entre lo que se proyecta gastará el MSP +ASSE en 2009 y lo ejecutado en 2004, la Rendición de Cuentas actual prevé crecimientos reales del 150% en salarios, del 38% en gastos y del 529% en inversiones… Aún con este montón de dinero desviado hacia el SNIS, las IAMC, sus principales efectores mantienen una deuda cercana a los U$S 400 millones que nadie sabe bien cómo se pagará y un déficit notorio de atención de la demanda agregada.
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