Desaceleración española
La desaceleración de la economía española se intensifica en un entorno global particularmente adverso, según un informe del Servicio de Estudios del Grupo BBVA.
La crisis financiera, las caídas bursátiles, el aumento de los precios del petróleo y el ajuste inmobiliario se retroalimentan y configuran un escenario económico particularmente adverso para el crecimiento en España.
Este entorno adverso hace que afloren ciertas vulnerabilidades de la economía española: el alto endeudamiento; la elevada dependencia energética; y, finalmente, el exceso de capacidad del mercado inmobiliario. Este rápido deterioro de la economía española lleva a revisar a la baja los rangos de crecimiento del PIB anunciados en abril. En 2008, el crecimiento se situará entre el 1,7% y el 1,3%, y en 2009 no superará, en el mejor de los casos, el 1%, situándose el umbral mínimo en un crecimiento nulo. Si la economía creciera en torno al punto central de estos rangos, dejaría de crear empleo en 2008 y lo destruirá en 2009. La tasa de desempleo alcanzará tasas próximas al 14% al final del próximo año. Esta situación del mercado de trabajo, unida a un endurecimiento de las condiciones financieras, y un deterioro de la riqueza va a provocar un comportamiento del consumo cercano al estancamiento.
El ajuste cíclico en el que está inmersa la economía española se ha intensificado, junto a un escenario global más adverso de lo esperado ha puesto de relieve algunas de las debilidades de la economía española.
El entorno internacional está dominado por perturbaciones que interaccionan y potencian de esta forma sus impactos. Una crisis financiera más duradera y profunda de lo previsto implica una etapa prolongada de desapalancamiento financiero.
Lejos de moderarse, las tensiones en los mercados bancarios de financiación mayorista se mantienen y vuelven a ampliarse las primas de riesgo. A su vez, el aumento de los precios del petróleo produce un drenaje significativo en la renta disponible y, ante la persistencia de las tensiones inflacionistas, se genera un creciente dilema en la instrumentación de la política monetaria.
En la zona euro, este dilema se ha resuelto hasta la fecha con un aumento en los tipos oficiales hasta el 4,25%.
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