Mercados agropecuarios. Cambios abruptos en poco tiempo

Valores del agro viran con gran aceleración

Dentro de los rubros agropecuarios, bajó el precio de la lana, la soja y el trigo, en porcentajes importantes, menor ha sido la caída de los productos lácteos y el precio de la carne sigue en un máximo histórico, lo que la ha convertido en el producto agropecuario del momento.

La volatilidad de los mercados agropecuarios ha sido señalado por los analistas y autoridades, nadie había pronosticado la tendencia que llevó el precio de los productos básicos a valores máximos. Con los hechos consumados sobraron análisis que quisieron explicar el fenómeno que llevó el precio de los alimentos al nivel de la década del setenta del siglo XX.

 

Baja

La caída de precios había sido anunciada, sin embargo está teniendo una dimensión que escapó a los pronósticos. Quizá cuando se saquen conclusiones con lente histórico se pueda medir cuánto incidió el factor especulativo sobre el precio de los productos agropecuarios.

El gran impacto inmediato que tuvo el retiro del interés financiero sobre los mercados agropecuarios parece poner en segundo plano la demanda de alimentos de buena calidad por las poblaciones humanas del planeta.

Hace unos meses, cuando el precio de la leche comenzó a titubear en los mercados, un periodista preguntó a un productor uruguayo sobre la posibilidad de que el precio de la leche bajara. El exitismo del momento fue claro en la respuesta, la leche no podía bajar porque era un alimento difícil de producir y que las poblaciones mundiales lo necesitaban. Argumentos similares fueron repetidos muchas veces. Sin embargo, la demanda de alimentos por las poblaciones humanas es un asunto antiguo. Si uno fuera a medir la evolución de los precios de alimentos por la necesidad mundial, estos no podrían bajar. Sin embargo, estuvieron baratos en los últimos 30 años del siglo pasado y están bajando en este tiempo en el que parece que estamos despidiendo los años de las vacas godas.

 

La vuelta

En Argentina los gremialistas rurales han puesto la atención sobre la baja en el precio de la soja, han señalado los problemas que van a tener para cumplir con rentas, en tiempos que los insumos han aumentado más de precio que el producto. En nuestro país, las empresas que cultivan soja ponen las barbas en remojo y ya no muestran tanto interés por concretar negocios de arrendamientos a largo plazo. En esa volatilidad ahora surge de nuevo la ganadería, como desde las cenizas, luego que prácticamente los especialistas la habían sentenciado a desaparecer, desplazada por la agricultura, la forestación y la lechería. Tal virazón marca lo volátil del momento y la rapidez de los cambios.

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