EL AGRO EXPUESTO NUEVAMENTE
La simulación de los escenarios post crisis financiera tiene un capítulo «agrario» que a los uruguayos nos importa mucho. En los últimos seis años 2002-2007, el agro ha acumulado un crecimiento del 50% mientras que el importante crecimiento del producto total ha sido del 19%. En tanto, aun considerando la subestimada participación de la base agraria de los complejos agroindustriales y sus proveedores de servicios cuyos números hay que buscarlos en otros renglones de la matriz del producto la dinámica de crecimiento sectorial ha ratificado con creces en el último período una tendencia sostenida de aporte muy considerable.
En estos seis años, el agro ha crecido sobre la base de una recomposición inicial de su competitividad cambiaria dada por la devaluación de 2002 y, de los efectos, luego, de una formidable estimulación de los precios de sus principales productos en un marco de ciertas seguridades. Varias explicaciones convergen en la explicación de un despegue de tal naturaleza, entre las cuales no es de menor importancia el apego al mantenimiento de las reglas de juego que este gobierno ha logrado imponer más allá de ruidos y temores excesivos.
Ahora adviene un nuevo escenario con alternancia de ganadores y perdedores a escala global. Los nuevos precios en dólares de las materias primas alertan sobre algo más que un cambio de relaciones de rentabilidad. Importa saber cuanto costará la tonelada de carne, de cereales o de leche en polvo en relación con los precios de los insumos. Pero razonar en esta vía de precios relativos vinculados a demandas y ofertas relativamente predecibles excluye la determinación de un precio que parece seguirle siendo ajeno al sector y su discusión de políticas: el precio del dinero, la tasa de interés. De ahora en más habrá que seguir esas relaciones de precios incluyendo el de la tierra y la renta. Pero, esencialmente, la atención se concentrará en seguir la perspectiva del crédito y sus precios. Tanto afuera, donde se forman los precios principales como dentro del país. Y allí si, desde esa perspectiva de encarecimiento y restricción del crédito, es desde donde deben discutirse como se contribuirá a neutralizar el riesgo que el sector se nos caiga arriba como tantas otras veces.
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