Escrito por: Jorge Jauri
Los operadores de granos y algunos de los principales industriales de la cadena de oleaginosos intentaban buscar en la tarde de ayer alguna explicación más fundamentada acerca de la precipitación de los precios de los contratos de futuro de granos y oleaginosos.
En realidad la precipitación de los precios se ha venido verificando especialmente en los mercados spot (o disponible) y particularmente en las cadenas de oleaginosos. Con la cotizaciones de ayer, las caídas de los precios del trigo y la soja acumulaban variaciones que en los mercados de futuro duplicaban las caídas de precios que se venían observando en los mercados spot. El aceite de girasol volvía a los aún muy elevados precios de U$S 1200/tn; el que, sin embargo, ya nada tiene que ver con los US$ 2000 de tres semanas atrás. En Uruguay los presupuestos de la inversión ampliada del trigo de la presente zafra se han realizado con referencias de precios del cereal que dos semanas atrás se comercializaba con un FOB Golfo de US$ 360 y ahora ya oscila entre US$ 315 y US$ 320 la tonelada. Esta caída de las cotizaciones de los commodities agrícolas, tal como la de los metales, era aguardada para un futuro más lejano y en proporciones menores a las actuales.
Posteriormente al homenaje a Daniel Vaz, recordado por Marío Bergara como el líder y conductor de un equipo de economistas que hoy cumplen funciones relevantes en el gobierno, el BCU e instituciones internacionales, se realizó ayer en el BCU un debate sobre innovaciones financieras y los cambiantes roles de la banca central. Expertos del BIS, la FED de Nueva York, y el BC coincidieron en las dificultades de acomodación que tienen los bancos centrales en una crisis de proporciones inéditas y fin impredecible. La FED, temerosa de cualquier efecto agregado sobre la vulnerabilidad financiera del sistema, resolvió ayer mantener su tasa en el 2% pese al reconocimiento de mayores presiones inflacionarias. Probablemente el BCE y el BCO hagan lo mismo el jueves para el área europea.
Lo único cierto es que, ahora, el riesgo del “acople” de los mercados periféricos al riesgo generado por una caída del nivel de actividad de consecuencias imprevisibles en el norte, es notorio y, de por sí, alcanza para alterar todas las relaciones de precios mantenidas con pequeñas variaciones durante el primer semestre del año.
Con las decisiones de ayer de la FED y la expectativa dominante sobre lo que se hará en Europa el jueves, no hay perspectiva de cierre de la brecha de tasas americanas y europeas, base de una eventual recuperación del dólar en el corto/mediano plazo y, en tanto, de caída de los precios de los commodities. Sin embargo, estos han comenzado a precipitarse sin aguardar aquel disparador, con lo cual se estarían adelantando a una caída extraordinaria de la demanda y el comercio mundial en los próximos meses…
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