Subdivisiones y racionalidad del pastoreo

La propuesta implica tener subdivisiones, cuántas, dependerá del tipo de planteo que se haga. Explicó que se diagraman según el tipo de suelo y el tipo de pastura del campo. Lo fundamental es generar un sistema que permita una administración del pastoreo «que a medida que pase el tiempo, siempre exista por delante pastura, van quedando bancos de comida reservados», dijo.

En el sistema se pueden tener algunas áreas reservadas o muchas. En el último caso, por ejemplo de diez a veinte subdivisiones en un área determinada que se ocupan por espacio de entre dos y cinco días cada una.

 

Ventajas

Lapetina relató que más allá de números concretos, al tener áreas pequeñas, se van comiendo más uniformemente, hay menos rechazo, el animal aprende que lo van a cambiar rápidamente entonces no selecciona, come casi todo, concentra todas las deyecciones ahí y se va. Antes de volver a ser comida, la pastura de la parcela tiene un descanso importante, que se ajusta según las estaciones. En ese tiempo capitaliza las deyecciones y el descanso y rebrota de manera uniforme, mientras el ganado va rotando. La cantidad de subdivisiones va a depender de la capacidad de gestión que tenga el empresario y de las expectativas que se tenga.

 

Manejo

Lapetina contó que todos los proyectos con PPR, presentados en la zona, tienen como base proveer de agua, subdivisiones y mejoramientos de campo mediante introducción de especies, «pero lo primordial es el manejo de las subdivisiones. Así fue que entraron varios proyectos con alto nivel de subdivisiones, productores nuevos».

Demandado sobre cómo se maneja el ganado en cuanto a las categorías, respondió que «hay predios que hacen recría, manejan un solo bloque de animales que va junto por más que no tenga la misma edad. Cuando se hace ciclo completo, hay que decidir con cuál categoría se quiere hacer un manejo como este o si se hace con todas».

 

Eficiencia y costos

En el centro de propuestas como estas se encuentra una concepción clave que consiste en tener una producción eficiente conservando los recursos naturales. Lapetina definió que esto tiene que ver con tecnologías de procesos y no tanto con tecnologías de insumos. «Con tecnología de proceso me refiero, en base al conocimiento del entorno y de los recursos como suelo y pasturas de que se dispone, incorporar lo menos posible grandes costos, acompasar los procesos naturales y buscar una producción lo más estable posible, que seguramente no va a tener grandes picos hacia arriba como puede suceder en otras propuestas pero tampoco picos hacia abajo», fundamentó.

 

Resultados

En cuanto a resultados, dijo que se obtienen márgenes interesantes de acuerdo con una perspectiva de producción no tan elevada pero con costos bajos. Con estos manejos, una vez que están ajustados, los productores perciben que siempre cuentan con pasto y por ende nunca encuentran al ganado perdiendo peso, algo que es característico que suceda en invierno. Con un sistema de estos y si además se pueden reservar algunos fardos, el ganado o está ganando peso o por lo menos no lo está perdiendo en las épocas más críticas. Entonces esto se ve enseguida en los indicadores, aseguró el agrónomo.

 

Administración  de pasturas

Algo clave en la ganadería es la cantidad y calidad de pastos que ofrezca el tapiz. En Uruguay la limitante principal es la cantidad de pasto en algunos momentos del año. El sistema propuesto administra el pasto en cuanto a la cantidad y la utilización, por lo que incide en lo que más complica al productor. Mejora mucho la utilización y sobre la calidad incide de modo que favorece a las especies de porte vertical entre las que se encuentran las más valiosas. Pero Lapetina aclaró que no se puede hacer magia y que los campos que no tienen especies valiosas no las van a tener por más manejo que se realice.

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