ENTRE CALIFICACIONES Y BLOQUEOS
Con el up-grade de la deuda soberana de corto y largo plazo otorgado ayer por S&P, Uruguay se coló ayer en los principales sitios de información económica y financiera ostentando una calificación de repago de su deuda en moneda extranjera y local, de largo y corto plazo que está muy lejos de las aspiraciones que tiene el gobierno al respecto.
Esas notas oscilantes en la escala de la calificadora norteamericana entre un B y un BB (para la de largo plazo en este último caso), mantienen a Uruguay demasiado lejos de recobrar el investment grade perdido en febrero de 2002. Esas calificaciones mantienen a Uruguay lejos de poder acceder a tasas convenientes al financiamiento del mercado privado de crédito, y por ahora, el país aspira tan sólo a continuar financiando sus déficit y el servicio de deuda en el mercado local, captando excedente o ahorro previsional de los trabajadores.
Lo nuevo es el ensayo de acceso al crédito internacional, por la vía de operaciones mercerizadas de los organismos multilaterales de crédito y fomento. No hace falta recordar que toda la calificación de la emisión de deuda privada o de empresas públicas es dependiente de la calificación de la deuda soberana del país. Dicho de otro modo, no hay empresa que aspire a financiar su inversión de largo plazo o reconversión de deudas o procesos de fusión en el mercado internacional que se salve, si lograra emitir, de toparse con esa desconfianza implícita de la nota y sus tasas correspondientes.
Es más, subsite y ha sido reiterada recientemente, una calificación de riesgo del sistema bancario nacional, realizada desde la oficina bonaerense de una calificadora internacional de porte, que iguala el riesgo del sistema bancario local al riesgo bancario argentino. Lo que, obviamente, es algo bastante peor que mantener la nota soberana oscilando en el entorno de un B.
Las autoridades uruguayas han protestado las dos calificaciones. Las dos componen también parte ese muro que nos complica la vida un poco más de lo que parece. La nota de inversión especulativa que indica el riesgo soberano se va a mantener por un período relativamente extenso. Pero la que afecta la credibilidad del sistema bancario debe ser revisada y el gobierno debe hacer lo necesario en este sentido. Entre otras razones porque es en esa área en la cual, la diferenciación uruguaya del riesgo argentino es mas expresiva y puede enseñarse como tal al mundo.
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