Balanza comercial alimentaria favorable en US$ 2.353 millones
Una simulación de acuerdo a los actuales precios internacionales de los alimentos realizada por el Banco Mundial, llegó a la conclusión de que este año Uruguay tendrá en materia de alimentos básicos una balanza comercial favorable en US$ 2.353 millones, contra US$ 1,824 millones de 2006, año con que realizó al comparación.
Esto significaría que el incremento se ubicará en 29%.
La exportación de alimentos pasará a representar el 9,6% del PIB, contra un 9,4% de 2006.
En el informe sobre Uruguay se destaca que si bien la carne sigue teniendo un peso a destacar en materia de exportaciones, los cereales crecen de manera importante.
Por ejemplo se estima que de cereales se exportarán US$ 515 millones en 2008, contra US$ 280 millones de 2006, y su peso en el PIB pasará de 1,5% a 2,1%.
En el caso del trigo las ventas, que en 2006 fueron de US$ 21 millones, pasarán este año a US$ 46 millones y en el arroz de US$ 218 millones a US$ 330 millones.
En carnes, lácteos y pescado, las ventas en 2006 fueron de U$ 1.405 millones y en 2008 se estiman en US$ 1.503.
Por lo tanto y para Uruguay las condicionantes de la suba de precios lo terminan favoreciendo, ya que aún importando determinados alimentos la balanza comercial le es favorable.
No obstante, estos cambios se realizan en un marco inflacionario.
Para el BM el alza de precios de los alimentos constituye un desafío cada vez mayor para las políticas públicas de los países de ingreso medio y bajo de la región. Entre marzo de 2006 y marzo de 2008, el índice internacional de precios de los alimentos casi se duplicó en términos nominales, con un aumento de 82%. No obstante, el precio de los alimentos sigue siendo relativamente bajo según parámetros históricos: en 2007, el precio del trigo fue inferior en 10% en términos reales a su promedio durante los años sesenta y setenta. Tras la actual inflación en el precio de los alimentos, aparentemente se esconde un cambio fundamental en la oferta y la demanda mundial debido a la mayor producción de biocombustibles, al alza del precio de la energía, al cambio climático y al mayor consumo de alimentos en los mercados emergentes.
Si bien estos factores son estructurales y cíclicos, debemos aceptar que los alimentos tendrán precios más altos de ahora en adelante. «En este contexto, los beneficios de la adopción de políticas sostenibles son muchos, ya que la historia demuestra que más tarde resulta difícil modificar esquemas mal diseñados, como aquellos que normalmente se adoptan en momentos de crisis», señala un informe.
En el mismo se acota que «mientras que la región en su conjunto es un exportador neto de alimentos, la inflación en el precio de los alimentos de todos modos perjudica los ingresos, nutrición y salud de los consumidores pobres. Incluso en países con sistemas agrícolas fuertes, la mayoría de las personas compran sus alimentos y resultan afectadas negativamente por el alza sostenida en su precio. Los más afectados son los pobres, debido a que gastan una mayor proporción de sus ingresos en alimentos. Por lo tanto, la carestía de los alimentos reduce el ingreso real de los más vulnerables, situación que trae graves consecuencias en materia de nutrición y salud. Además, el aumento en el precio de los alimentos y las diferencias en los patrones comerciales pueden conjugarse para generar consecuencias negativas incluso para los países exportadores de alimentos». El precio de algunos productos alimentarios básicos ha subido más que otros: entre marzo de 2006 y marzo de 2008, el precio internacional del trigo aumentó 152% y el del maíz, 122%, mientras que el precio de la carne de vacuno aumentó sólo 20% y el de las bananas, 24%.
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