Entre el producto y el Consumidor: una larga cadena
a lechuga que es plantada por el productor hortícola recorre un largo camino antes de llegar a la mesa de la familia uruguaya.
En su origen, cien granos de semilla de lechuga pueden generar muchas plantas, la simiente no es el insumo caro del plantío. La semilla es sembrada en la almaciguera donde transcurre sus primeros treinta días; para la siembra es necesaria la utilización de tierra preparada: sustrato, más la bandeja, el costo de la tierra es de $600 por bolsa.
La lechuga pasa su segundo mes de vida dentro del invernáculo, en esta etapa suele necesitar la aplicación de insecticidas, que deben ser los más inocuos y de bajo poder residual que son también los más caros. En esta etapa necesita riego, alguna carpida, gastos que se suman al costo de producción del cultivo que según productores consultados por La República es de $3,5 por planta. Esto sin contar la mano de obra que, en general, es familiar y no se le pone valor. Horticultores señalaron que esta situación determina que este cultivo de hoja no sea realizado por las grandes empresas, que tienen que pagar por la mano de obra.
En el cajón
En el momento de cosecharla se la lava y se acondiciona en envases y allí espera por su flete que la llevará por una ruta en la que varias manos le van agregando costo hasta llegar a la ensaladera de Doña María.
El productor hortícola suele tener un comisionista que le lleva y comercializa la mercadería en el Mercado Modelo. Este segundo eslabón de la cadena cobra un 20% sobre el bruto de la venta registrada en la operativa. «Suele haber confianza entre el productor y el comisionista, aunque hay de todo en este negocio y el productor queda a expensas de lo que el comisionista haga en el Mercado» contó un productor de la zona de Las Piedras a La República. Si el productor optara por ir a comercializar él mismo su mercadería debería contar con vehículo o pagar flete y además pagar mano de obra para que se quede a trabajar en la casa.
A marcha camión
Y la lechuga marchó al Mercado Modelo, un sitio donde los productores consultados coincidieron con que «hay de todo, es un ambiente complicado donde la maña es clave para el que compra y el que vende». El cajón de lechuga se paga hoy en el Mercado a $ 60 las doce unidades, cinco pesos cada una. Ese es el precio que abona el distribuidor, el supermercado, el feriante, el que posee un puesto de venta al público.
Si restamos el 20% que cobra el comisionista, el productor recibe entre 43 y 48 pesos libres por cajón, o sea entre 3.5 y 4 pesos la unidad, en el mejor de los casos le quedan libres dos pesos por lechuga.
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