INGRESANDO EN EL ESCENARIO MAS RIESGOSO
La semana finaliza con la publicación de indicadores de empleo que, en términos generales, indican que la economía esta trabajando en una situación cercana a la del pleno empleo y con restricciones muy fuertes de oferta laboral para sectores que generan elevado valor agregado en servicios. Esto tranquiliza por un lado, mientras que por otro comienza a constituirse en uno de los factores de mayor ponderación en las correcciones del pronóstico inflacionario. Por ahora, el crecimiento ha desdibujado al reducción de la oferta laboral, pero, en la víspera del inicio de la nueva ronda de negociación salarial las oficinas de programación económica del gobierno ya trabajan con una hipótesis de reducción de la productividad del trabajo y su mayor peso, en tanto, en la conformación de expectativas de inflación creciente.
Tal como era previsible, hemos accedido ya a ese escenario extremadamente delicado en el cual, un factor de riesgo: el precio del petróleo, se ha disparado catalizando un desequilibrio que debe enfrentarse en el peor momento estacional del vínculo de la economía y la política: el principio de la estación electoral.
De allí, que cuando se indica que la inflación se mantendrá alejada de la pauta del programa, la especulación sobre sus consecuencias comienza a sobredimensionarse y a desbordar el razonamiento y la acción de la política. Los nervios comienzan a jugar y pese a que no se entiende demasiado como funciona la cosa, más o menos se intuye que librar la contienda electoral con estabilidad o desequilibrios tiene ganadores y perdedores diferentes. Sin embargo, aún conociendo los códigos perfectamente, da la sensación que el equipo económico ha resignado ya la posibilidad de generar un ajuste drástico capaz de quebrar las nuevas expectativas inflacionarias. Ya no tenemos una expectativa de 7% o 7,2% sino que ahora las cuentas hay que hacerlas sobre un eje de inflación anualizada que oscila en el 8,5% y 9%, que es lo mismo que decir que hay que contar con costos salariales creciendo en términos medios encima del 10%. Luego de la decisión del Banco Central de Europa de ayer, la perspectiva de caída del precio del dólar se acentúa dado lo cual esa expectativa de inflación en dólares es bastante mayor.
Los dilemas de la política económica han aumentado notablemente en estos días, y no restan más de cinco días hábiles para saber si serán afrontados o no.
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