ANALISIS NACIONAL

EL PROBLEMA NO ES EL DEFICIT SINO VIVIR EN EL LINDE DEL ABISMO

En abril y mayo los resultados acumulados de las cuentas del sector público en los doce meses previos han sido deficitarios, hincándose así un proceso que determinaría que al término de 2008, hubiera que financiar un déficit que se ubicaría en el entorno de los US$ 300 millones. La mayor recaudación tributaria ya no alcanza a compensar lo que dejan de aportar las empresas públicas dónde se acusan los nuevos costos de la energía. La reaparición más temprana de lo previsto del déficit ha sido explicada por el gobierno como consecuencia directa del aumento del gasto energético, producto de los mayores precios del petróleo y los déficit hídricos.

La programación presupuestal se ha realizado con una estimación de aproximadamente la mitad de los déficit y ello supone la necesidad de revisar todo el plan financiero en un momento en el cual las tasas de interés comienzan a subir y Uruguay ingresa en una estacionalidad electoral que siempre complica la percepción del riesgo.

El escueto comunicado que acompaña las cuentas informa lo sabido y nos informa que, de no haber existido ese sobrecosto energético, el resultado negativo hubiera trocado en positivo, en un 0.1% del PIB en el año móvil a mayo.

En suma, el MEF sobredimensiona y simplifica la explicación «energética» del déficit sugiriéndonos que, si la factura petrolera no hubiera aumentado en trescientos millones de dólares, el país continuaría viviendo en el mejor de los mundos; presuponiendo que todo el resto de los precios e ingresos deberían permanecer naturalmente en los niveles actuales ­ US$ 5.000 la tonelada de carne o algunos productos lácteos, por ejemplo. Si bien el multiplicador sobre el cual incide el mayor costo del petróleo es diferente al que también multiplica los precios del todos los rubros de exportación, es elemental que la depreciación del dólar es un factor común que explica en gran parte los aumentos de todos los commodities, de aquellos que compramos y de aquellos que vendemos. El problema no es el regreso al déficit, porque eso ya estaba descontado, sino la manera en que se continúa simplificando la explicación de porqué debemos vivir siempre en el linde del abismo.

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