EL BCU MANTIENE LA EXPANSION MONETARIA
Efectivamente en el trimestre marzo/mayo, el incremento de los medios de pago indicados por el M1 programa aumentaron un 24% en relación al nivel que ostentaba este indicador en el mismo trimestre del año pasado. Desde el giro que adoptara la política monetaria del BCU en el principio del último trimestre del año pasado, pasando a indicar la liquidez a través de la tasa de mercado interbancaria diaria, el regulador abandonó la mención pública de la evolución de los agregados monetarios. Independientemente de lo cual, el seguimiento de los agregados monetarios siguen siendo vitales para intentar entender qué es lo que está sucediendo en esa confrontación principal, con la inflación, sobre todo si uno da poco crédito a las medidas de política comercial adoptadas tan tardíamente, o si se es muy escéptico respecto a la importancia que pueden tener los acuerdos con los formadores de precios o las medidas fiscales incapaces de revertir expectativas de mediano y largo plazo.
Si bien no hay metas explícitas sobre cual debería ser ese «sesgo contractivo» en el cual tanto insisten los comunicados oficiales de los últimos meses, es obvio que el incremento del 24% y sobre todo la tendencia que expresa la gráfica, son elocuentes para indicar las dificultades que tiene el BCU para aplicar su política y cumplir su compromiso. En el día de hoy se conocerá el índice de inflación de junio, que no será el de las expectativas con las cuales se están haciendo y calificando los proyectos actualmente. La demanda de pesos debido al cambio de portafolio según moneda y la expansión de la demanda interna genera una situación difícil de manejar por el regulador. A manera de ejemplo, el viernes, el BCU debió adquirir dólares y la tasa call se cayó al 6.8% indicando que el fin de semana sobraron pesos en el circuito financiero.
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