Los precios mayoristas fogonean la inflación
El índice de Precios al Productor de Productos Nacionales (IPPN), conocido también como un indicador de inflación mayorista, que preanuncia el comportamiento de los precios, registró una fuerte suba del 2,5% durante este mes de junio. De este modo, el indicador que elabora el Instituto Nacional de Estadística, ubicó su número índice en 290,77.
La variación anual acumulada fue de 13,44% y en los últimos doce meses de 23,10%.
La sección industria Manufacturera presenta una variación de 2,45% con una incidencia de 1,68%, es la principal responsable en la variación del índice general. Los insumos para esta rama de la economía acumulan en lo que va del año una variación del 11,72% y 19,72% en los últimos 12 meses.
Por su parte la sección Agricultura, ganadería y silvicultura presenta una variación de 2,60% en junio, con una incidencia de 0,78% en la variación general del índice. Transcurrida la mitad del año, los precios al productor que se desenvuelve en estas áreas de actividad, se incrementaron 18,18%, en tanto, en los últimos doce meses acumulan una suba de un sideral 32,47%.
Leve baja pero…
Dentro de la industria manufacturera, el mes de junio tiene la singularidad que los insumos para la producción de alimentos, bebidas y tabaco experimentaron una leve baja, del 0,13%. Mientras acumulan subas de 5,14% en lo que va del año, y de 16% en el último año móvil.
Ahora, cuando se observa la evolución de los derivados del petróleo, puede estimarse el impacto sobre aquellos productos que para su elaboración requieren directamente de estos insumos. Es así que en junio subieron 7,98%, en lo que va del año 26,4% y un exorbitante 37,59% en el último año. Lo que significa que en el mes crecieron el triple que el promedio, y en el mediano plazo su evolución al alza fue dos meses mayor que la suba general.
Sin embargo los números de la suba de los precios al productor en las áreas de agricultura y ganadería son aún mayores. Por ejemplo, los precios al productor para el cultivo de cereales y otros, se incrementaron en junio 3,34%, pero en lo que va del año treparon un 47,53% y en los últimos 12 meses subieron 67,15%. En tanto en el rubro cría de ganado, las subas de los precios que paga el productor han sido bastante menores en el corto plazo, aunque en junio experimentaron un alza de 3,22%, superior a la media. Pero en lo que va del año subieron 11% y 19% en el último año.
Y no aflojan.
Las condiciones actuales de la economía mundial se imponen irremediablemente pese a los esfuerzos que se vienen realizando desde el plano interno. Entre acuerdos sectoriales, medidas de liberalización de importación de algunos rubros, quitas de impuestos, resignación fiscal en determinadas tarifas, creativos fideicomisos, se asiste a un sostenido crecimiento de la demanda interna, que vía la recuperación del ingreso disparara el consumo. En un marco de histórica valorización de las materias primas, es histórica también la depreciación del dólar. Al borde de una crisis energética global, el petróleo viaja tranquilo rumbo a los 150 dólares. En este gran entramado de factores locales y globales, se desenvuelve una de las más radicales paradojas contemporáneas que nos golpea los ojos, y el bolsillo. Pues, mientras nuestros productos de exportación más tradicionales experimentan una suba colosal en sus cotizaciones internacionales, con ellos, y con la compra de insumos derivados del petróleo, como los fertilizantes, importamos presiones inflacionarias que socavan tercamente nuestro poder de compra, afectando particularmente a aquellos hogares de menores recursos, cuyo gasto en alimentos es proporcionalmente mayor en relación a sus ingresos.
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