Análisis. Qué está pasando con las tasas de interés

Decisiones del fin de semana en China, México y Colombia

Si algo faltaba para introducir el riesgo de la desestabilización en la crónica de la política y la economía a nivel global, entre el jueves y el viernes pasado se produjeron tres novedades de aplicación de políticas de choque para impedir la progresión de la inflación.

Ellas fueron adoptadas con independencia de los costos políticos de corto plazo que estas decisiones conllevan: el jueves el gobierno chino aumentó el precio de los combustibles y la energía con una ponderación en la formación del precio final a las familias que ronda el 15%. Un poco más cerca de Uruguay, contrariando un pedido explícito del presidente Calderón, el Banco Central de México decidió elevar el viernes su tasa de política monetaria un cuarto de punto, al 7.75%. Por último, contrariando a Uribe, el BCC aumentó también su tasa. Las tres decisiones permiten entrever el feroz conflicto que enfrenta al voluntarismo de las políticas simples y decisiones surgidas de una institucionalidad fuerte, capaz de sobreponerse en términos de credibilidad y confianza de largo plazo a las necesidades circunstanciales de los gobiernos de turno.

En China ello supone la existencia de un régimen de partido único que, a los efectos del caso, posibilita a las autoridades enfrentar las consecuencias sociales de un aumento de tal naturaleza de los costos energéticos en el umbral mismo de las Olimpíadas. El Partido se encarga de preservar al Estado en su estabilidad de largo plazo. En las antípodas del modelo chino, México demostró el viernes cómo las nuevas fortalezas institucionales de la democracia son activadas en las horas de las peores emergencias. El jueves, en la víspera de la reunión de «Copom» mexicano, tan sólo ocho de las veintiséis consultoras que informan sus expectativas semanalmente preveían que el BCM elevara su ya alta tasa over. Sobre todo porque horas antes Felipe Calderón, preocupado por la «competitividad» y la caída del precio del dólar, había alertado al BCM sobre la inconveniencia de contraer más el nivel de actividad. La advertencia fue leída en referencia a los impactos que causará sobre los alineamientos para las elecciones legislativas de 2009. Despreocupado de ella, el BCM elevó la tasa de política al 7.25%. De inmediato cayó el precio del dólar a los $10.28 y el susto determinó una caída del 2% del precios de las acciones en el día.

Los casos de las decisiones en China, México y los de Colombia, Brasil, Chile, etc., deben ser leídos tan sólo como una contribución a una metodología de razonamiento político en un mundo cuyo crecimiento fantástico, con nuevos ganadores y perdedores, se enfrenta ahora a dilemas morales y prácticos desconocidos para la razón corriente de la lucha por la inclusión y la equidad. El Dictamen del BCM «reconoce los esfuerzos de apertura comercial adoptados recientemente por el gobierno (disminución de aranceles de importación del trigo, maíz, porotos, etc.) y los acuerdos de precios intentados para estabilizar 160 precios, pero….» El ministro de Economía, Alejandro Werner, comentó la decisión lacónicamente: «Respetamos la independencia del Banco Central».

En un andarivel de menos impacto pero contribuyente a entender la razón del conflicto dominante, también en Uruguay, el viernes el Banco Central de Colombia elevó su tasa de política al 9,75% frente al crecimiento anualizado de la inflación del 6.4% registrado en mayo. También allí, horas antes de la decisión del BCC, el presidente Uribe había advertido al BC la «inconveniencia» de un eventual aumento de la tasa, tal cual fue adoptado horas después… El Copom uruguayo recién se reuniría el próximo 10 de julio.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje