Convenio es un muro

El convenio que hizo INIA con Wrightson es «un paso más en contra de toda la industria auténticamente nacional, no monopólica, de acceso a la semilla», dijo.

«Son semillas que se han investigado durante los últimos diez años, que no se han liberado no se sabe muy bien por qué y llama poderosamente la atención que se liberen primero en el exterior que acá. Más que nada considerando que el convenio tiene un corto plazo de validez».

Para Pegury «se le otorga a una transnacional la semilla en exclusividad y se nos deja a las empresas nacionales huérfanas de quien debiera ser el órgano que apoya el desarrollo de la industria nacional en vez de favorecer a la gente que controla gran parte del negocio mundial de semillas finas».

Millones y millones de dólares y años de trabajo, pago de investigadores, montones de esfuerzo de los productores uruguayos, que se pierden en la concentración de la producción en una sola empresa, reflexionó el técnico.

 

Libertad

«Para mi saber y entender, el acceso a la semilla, por las empresas de los productores uruguayos debiera ser irrestricto, pagando los derechos que correspondan», dijo Pegury que agregó que «Inase hoy puede controlar este tema». En este punto aseguró que todos los productores deberían tener acceso a las variedades INIA para producir semilla, pagando el royalty correspondiente.

Para el técnico rochense esa sería una verdadera política de desarrollo que esté al servicio de la difusión de las nuevas semillas investigadas y ese el instituto que un país productivo necesita, que tenga a todos los técnicos nacionales detrás expandiendo el conocimiento en el país, comentó.

 

La pregunta

INIA no cobra por su investigación, todos los meses sus técnicos ponen en el campo diversos conocimientos que descubren, esto es diario y los productores no deben pagar por ello, pues se entiende que ya lo hicieron por medio de los impuestos. La mitad del presupuesto de INIA lo pagan los productores con un tributo obligatorio que se les descuenta de las ventas que realizan y la otra mitad del financiamiento surge del Estado uruguayo. La pregunta es por qué es diferente en el caso de las semillas.

Para Pegury es la gran pregunta y se responde porque «hay dinero de por medio, fuertes intereses, realmente lo que puede explicar esto son dos palabras: Inase y dinero. Inase porque acabó la libertad que los productores tenían para poder comprar semillas».

Pegury aclaró que «me parece bien que vengan todas las empresas que quieran, que produzcan, que traigan del extranjero y que nuestros productores puedan elegir lo que buscan. Lo que entiendo que no es conveniente, es que los productores, a raíz del otorgamiento de la exclusiva a empresas individuales, ya sean grandes o chicas, de hecho, ha terminado en una restricción del acceso de los productores nacionales a la investigación, a los millones de dólares que se han gastado para investigar en beneficio del Uruguay», dijo.

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