ANALISIS NACIONAL

NEGOCIACION, CONSUMO Y RIESGO

Escrito por: Jorge Jauri

Viernes 06 de junio de 2008 | 4:24
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El inicio formal de la negociación salarial se concretó ayer, un día después que el Instituto Nacional de Estadística anunciara las cifras del mercado de trabajo al término de abril. Previamente el INE había aportado otros indicadores importantes: los valores del salario real y la inflación de mayo. En este caso, con un subrayado sobre el crecimiento de la inflación subyacente, exenta de sus componentes más volátiles.

En los días previos el gobierno había intentado conciliar algunos acuerdos básicos respecto a cómo se procesaría la negociación salarial partiendo de la base que ella convergería con el principio de la discusión de la Rendición de Cuentas en Diputados. Todo ello en un contexto en el cual la contracción monetaria comenzaría a incomodar a variados sectores. Entre ellos aquellos que integran los ingresos de sus hogares con renta del ahorro en dólares. El supuesto es que el precio del dólar tenga dificultades para mantenerse en ese marco de política contractiva del BCU. Todo lo cual debería estar conformando un escenario de incomodidades nada funcional con la resolución de algunos temas políticos delicados cuya negociación exige cierta estabilidad y tranquilidad.

Quizás por ello mismo, esos intentos de acuerdos que el gobierno realizó con los trabajadores no ha tendido mucho éxito. Ese escenario de estabilidad y de confianza tiende a degradar si las noticias del mercado de trabajo no se explican con más contundencia no sólo en la celebración de los datos de disminución del desempleo y aumento del salario real, sino en lo que los riesgos que esto mismo supone para la estabilidad de mediano y largo plazo. Ese es el horizonte en el cual importa observar tanto el acceso de la economía a una situación cercana al pleno empleo, como la recuperación salarial lograda, tanto en lo que refiere a la capacidad de compra interna como, esencialmente, externa del salario uruguayo.

En Uruguay no tenemos indicadores mensuales de avance de los números del consumo. Como sucedáneo, importa saber que la variación anual de la importación de bienes de consumo en abril fue superior al 50% en pesos constantes. Algo así como el doble del aumento tendencial que se venía observando hasta ahora. La propensión (o intención) marginal (por cada unidad de ingreso agregado) de los sectores de menor ingreso es, naturalmente mayor a la que tienen los sectores de ingresos más altos. Y todo indica que de no lograrse algunos acuerdos inteligentes y de mediano/largo plazo, la economía continuará volando impulsada, ahora, con mucha mayor incidencia relativa desde el consumo de los sectores de menores ingresos seducidos por un discurso oficial muy optimista, del cual no se están desprendiendo suficientes advertencias sobre el riesgo futuro.

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