Acusan a legisladores de tener productividad nula o negativa
Dentro de las propuestas para una rápida reactivación se encontró desde la ampliación de la banda cambiaria hasta la necesidad de disminuir el número de legisladores porque son «un gasto al santo botón».
En una mesa redonda de este encuentro, organizado por el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) y la Sociedad de Economistas del Uruguay, los economistas Walter Cancela, Fernando Antía, Jorge Caumont, Adrián Fernández y Fernando Lorenzo, expusieron su pensamiento sobre los cambios que se deben introducir a nivel del gobierno para lograr salir del estancamiento actual.
Walter Cancela, propuso la aplicación de políticas sobre los precios de los bienes comercializables y los costos de los productores, con el objetivo de «afectar los factores que orientan decisiones en los agentes económicos que favorecen las expectativas de crecimiento e inversión vinculado a la rentabilidad de las empresas». En ese sentido, consideró necesaria la ampliación de la banda de flotación del dólar (actualmente del 3%) o elevación del «techo», «manteniendo alineada la pauta de corrimiento de la banda con las metas de recuperación de tipo de cambio real, es decir con las metas de inflación».
En el desarrollo de sus propuestas, explicó que para modificar los precios de los bienes se dispone básicamente de instrumentos de política fiscal y defensa comercial. Entre los instrumentos fiscales se encuentra el manejo de los impuestos indirectos y los subsidios.
«El objetivo es la reducción de los impuestos indirectos, más allá de las modificaciones en la estructura de IVA e Imesi, debería ser desplazar el peso del financiamiento del Estado más hacia una estructura de impuestos directos. Los subsidios deben estar orientados a determinados sectores para resolver problemas coyunturales y en el corto plazo. Consideró que el subsidio debe orientarse al fortalecimiento de los sectores rurales y a tecnologías y procedimientos que aumenten el empleo», afirmó.
En ese sentido, dijo que en materia de defensa comercial, lo importante sería «evitar la depresión de los precios como consecuencia de la competencia desleal o por efecto de las coyunturas cambiarias transitorias».
Bajar costos
Cancela marcó la necesidad de bajar los costos vinculados a las tarifas públicas como la energía eléctrica, los combustibles, las comunicaciones y el agua potable. «Los costos financieros se pueden operar de alguna manera modificando el sistema de prefinanciación de exportaciones, de modo que el beneficio llegue al productor y no al intermediario exportador. Habría que operar sobre la reducción del spread mediante una baja de la carga tributaria y orientarse a la consorciación de las instituciones financieras del Estado».
Sostuvo que el alcance cuantitativo de esas medidas, dadas las restricciones, tienen cierto límite, pero sin embargo, el alcance cualitativo puede tener un cambio de orientación en la prioridad de la política de la coyuntura y un cambio en la orientación en la aplicación de instrumentos de política económica, y «puede ser importante para revertir la sensación de falta de perspectivas de los agentes privados».
«La posible ampliación inicial del déficit fiscal puede ser más que compensada con el crecimiento de la recaudación y la disminución posterior de la necesidad de los subsidios y de la necesidad de las políticas de fortalecimiento de rentabilidad derivada de las operaciones financieras. Entonces puede producirse una moderada expansión monetaria que presione al alza sobre el tipo de cambio nominal, lo cual al mejorar la relación de precios acortaría el período necesario para la reactivación. Esto requeriría que la política cambiaria sin cambiar de régimen se modificara en algún sentido y esto requeriría una ampliación de la banda de flotación o elevación del techo, manteniendo alineada la pauta de corrimiento de la banda con las metas de recuperación de tipo de cambio real, es decir con las metas de inflación», aseguró.
Dependencia de Argentina
El economista Fernando Antía pronosticó un crecimiento de la economía uruguaya de 2,5% para el año próximo, el déficit fiscal alcanzará a 2,7% y la inflación se ubicará en 5,5% anual. Sin embargo, consideró que el crecimiento dependerá de la reactivación de Argentina y del control de las finanzas públicas y sostuvo que a Uruguay «le faltan políticas de reactivación, estímulos a la demanda y la concesión de obras públicas y leasing».
Antía dijo que todavía existen problemas de acceso a los mercados externos y el Mercosur continúa aplicando barreras arancelarias. Además, consideró «inconveniente» la devaluación de la moneda «para mejorar la competitividad de las empresas».
Desregulación
En cambio, el economista Jorge Caumont, manifestó su discrepancia con las proyecciones realizadas acerca de la reactivación de la economía uruguaya para 2001 por el economista, Fernando Antía, y las propuestas presentadas por Walter Cancela.
«En 2001 no hay nada para que cambie favorablemente: el euro no se apreciará con respecto al dólar como parece, el presupuesto quinquenal fue un desastre, la inversión está bajando, la intervención estatal continúa y el mercado doméstico es modesto y el regional inestable», sostuvo.
El economista reclamó la inmediata aplicación de un proceso de desregulación de la economía (incluida la desregulación laboral) y dijo que existen restricciones para el manejo de la política fiscal, monetaria y cambiaria para corregir el desequilibrio de la economía uruguaya. «La expansión fiscal no sirve, la expansión monetaria es inefectiva y la política cambiaria se podría cambiar, aunque existe un endeudamiento muy grande que resultaría negativo para todos». «No tenemos fiebre por un resfrío, y esto es algo mucho más serio», aseguró Caumont y más adelante dijo que si la política económica no sufre modificaciones y si el Parlamento no tiene creatividad, «no hay soluciones mágicas».
El economista consideró necesario realizar cambios estructurales como las concesiones de obra pública a nivel municipal y nacional, securitización de activos, bajar los impuestos al trabajo y los aportes patronales. Entre las acciones inmediatas propuestas por Caumont se encuentran: la reforma de la administración pública, disminución del número de parlamentarios, eliminar la inamovilidad de los funcionarios públicos, reforma de la educación terciaria y secundaria, reforma tributaria, privatizaciones, tercerizaciones de la actividad pública y profundización de la apertura comercial «mirando al mundo». Haciendo referencia a los parlamentarios, el economista dijo que habría que disminuir el número de legisladores, porque algunos tienen productividad marginal, negativa o nula constituyendo por lo tanto, «un gasto al santo botón».
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