Medios de comunicación han revolucionado el campo uruguayo
En el año 1969 comenzó a estudiar en la Facultad de Medicina, eran tiempos en los que «soplaban vientos que no se sabía para donde derivarían», dijo el Dr. Miguel Paradera, médico que se ha dedicado al trabajo en el medio rural.
En su vida personal los vientos soplaron hacia tierra adentro y en el año 1979 se instaló en Zapicán, pequeño poblado ubicado en el norte del departamento de Lavalleja. Al final de su carrera de Medicina comenzó a interesarse por la medicina en el medio rural y cursó el posgrado sobre la materia que se daba la Universidad de la República. Fue una especialidad cursada sólo por tres generaciones y la formación sobre este tema quedó trunca.
Familia
En nuestro país funciona una Sociedad de Medicina Rural (Somerur), que plantea que los médicos rurales «somos médicos de familia y comunitarios, ya que hacemos un seguimiento longitudinal del individuo y de su familia», dijo Paradera.
El médico rural conservó en su práctica la vieja escuela de los médicos de pueblo que fueron sustituidos por la modernidad médica de la especialización.
Paradera llegó a Zapicán en el año 1979, la idea original era estar tres años, pero se fue quedando, y los años «se me fueron pasando» contó a LA REPUBLICA.
El médico dijo que pocas cosas han cambiado desde su llegada, «justamente en estos pueblos pasa el tiempo y no cambia, se camina muy lento», consideró.
Algunos cambios profundizaron el aislamiento de toda la zona, como fue la clausura del servicio de trenes de pasajeros, acontecida en el año 1985, durante el primer gobierno de Julio María Sanguinetti. Recordó: «No lo podíamos creer, ya que en ese momento no fue sustituido por ningún servicio terrestre de pasajeros», dijo.
Ningún médico nuevo en el pago
Paradera explicó que «los médicos se siguen concentrando en Montevideo y en la capitales del interior del país». En los casi treinta años que Paradera trabaja en Zapicán no ha llegado ningún otro médico a instalarse en la zona. Contó que alguno de sus amigos le preguntan sobre cómo ha podido vivir en ese sitio, «no lo entienden, pero hay aspectos muy positivos, la niñez en un pueblo es espectacular y luego a mi edad vuelve a ser interesante, entre los veinte y los treinta es cuando es más complicado ya que las oportunidades se dan en otro lado. Pero muchos de los que se van, en fechas especiales vuelven y tienen nostalgia, mismo los que están en el exterior, llegan a recorrer y a visitar a los amigos, hay algo que te da raíces.
Compartí tu opinión con toda la comunidad