Cayó la pobreza, pero se mantuvo la indigencia
El INE dio a conocer un completo informe sobre la evolución de la pobreza y la indigencia en nuestro país durante 2007.
El mismo muestra que en relación a 2006, si bien la pobreza ha disminuido considerablemente, los niveles de indigencia se han mantenido en niveles similares en virtud de los incrementos de los alimentos. Ello a pesar de haber mejorado las condiciones de trabajo así como el valor de los ingresos en términos reales en 4,8% los hogares y 4% per cápita para el país urbano de mas de 5.000 habitantes Los hogares indigentes presentan menores tasas de actividad y de empleo, y mucho mayores tasas de desempleo que el conjunto de todos los hogares.
No obstante es importante destacar que el aumento en la tasa del empleo y la baja del desempleo son más marcados entre las personas indigentes que en la población total.
La brecha de indigencia
Sin embargo la brecha de indigencia -esto es lo que le falta a un hogar para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA)- se incrementó 1% en el interior del país. Este dato es llamativo teniendo en cuenta el excepcional momento que atraviesa el sector agropecuario. La brecha de indigencia se ubica entonces en 22% en todo el país. Esto es, el ingreso per cápita de los indigentes se ubica un 22% por debajo del valor de la Canasta Básica Alimentaria.
Durante 2007, la incidencia de la indigencia en los hogares del área urbana de mas 5 mil habitantes alcanzó a 1,1%, 1,5% Montevideo, 0,8% en el resto del país de 5.000 o más. En términos de personas, esta proporción afecta al 2,1% de los habitantes urbanos.
Los hogares indigentes se caracterizan por estar compuestos por muchas personas, con pocos perceptores. Mientras un hogar promedio es de tres personas, de las cuales una es menor, los hogares indigentes son de más cinco personas, de las cuales tres son menores.
La diferencia entre pobreza e indigencia
Cabe recordar que se considera que un hogar es pobre si su ingreso per cápita es insuficiente para cubrir las necesidades alimentarias y no alimentarias de sus integrantes, esto es vestimenta, educación, transporte, salud.
Mientras, si el hogar carece de ingresos suficientes para alimentar adecuadamente a sus miembros, se considera que es indigente o extremadamente pobre.
Pobreza
Durante 2007 se registra una caída del 1, 3% en la cantidad de hogares urbanos pobres, totalizando el 16,8%. Contabilizando por persona, la pobreza afecta al 25,5% de los habitantes urbanos, pese a que la baja fue también de 1,3% respecto de 2006.
Comparando 2007 contra 2006, se observa una reducción de la pobreza a nivel nacional. Dicha reducción es significativa tanto entre los hogares como entre las personas y en todas las regiones. En los dos últimos años ha habido una notable mejora en la actividad y en el empleo de la población pobre. Es también destacable el descenso en la tasa de desocupación, aunque todavía la mejora en los indicadores del empleo entre los pobres ha sido inferior a la de la población general, siendo entre ocho y diez puntos mayor que la tasa del promedio de la población.
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