EL GASTO PRIVADO, EL PUBLICO Y SU RELACION CON LA INFLACION

Hay razones de política monetaria entendida en aquella perspectiva previa, que deberían contribuir a entender que ya no se podía seguir manteniendo una expansión del gasto privado por la vía de una expansión del crédito, que este año y el próximo multiplicaría los efectos inflacionarios de la expansión del gasto público. Para esas autoridades del sistema financiero, duchas en la ponderación de la política en las realidades económicas, eso también era un dato. En una perspectiva de estabilidad y seguridad bancaria de largo plazo es inimaginable que con la precaria correlación de fuerzas que tienen Astori y el propio presidente, por no decir Mujica en el seno de la izquierda y de esta con el resto del sistema en puja, entre limitar draconianamente el gasto público o reducir el gasto privado a la fuerza se asumiera otra opción. No había más margen en el esquema previo para contraer sin facilitar el derrumbe del precio del dólar.

De allí que quizá sea importante en una perspectiva de de estabilidad de mediano y largo plazo que la crítica de las decisiones adoptadas no se agregue a una confrontación que no sólo tiende a aislar a Astori y al BCU, sino que es muy cara en términos de confianza, la fuente nutricia del negocio bancario. Eso debería comprenderlo la Asociación de Bancos privados, el Directorio del BROU ­el banco más afectado probablemente- y, naturalmente AEBU, que será, indirectamente, el espolón más rápidamente utilizable en la defensa de la permanencia de los ingresos del sistema bancario.

JJ

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