Jerarquización. Estabilidad y lucha contra la inflación

Fundamentos de la nueva política monetaria

Detrás de los anuncios realizados por el ministro Astori y las comunicaciones distribuidas por el BCU esta semana hay una compleja explicación técnica acerca de cómo mantener los equilibrios básicos de la economía, y una explicación un poco más clara de cómo se propone este gobierno mantener la sustentabilidad política del programa.

El jueves, en el almuerzo de ADM, el ministro Astori concentró su presentación en el balance de lo realizado, su fundamento político y la sustentabilidad del programa en una jerarquización de la estabilidad. Importa recordar que, tradicionalmente, en este foro empresarial, los ministros de Economía acostumbran anunciar los ajustes anuales del programa y jerarquizar las preocupaciones esenciales que tiene la conducción económica al comienzo del año. En los años previos Astori había jerarquizado allí los objetivos del crecimiento y las reformas estructurales. En esta oportunidad, la necesidad de pasar a otro nivel de confrontación con la inflación ocupó la centralidad del discurso y operó como una señal que, suplió con creces, la inexistencia de un comunicado de la reunión del CCM del 17 de abril, sobre el cual se habían abierto ciertas expectativas insatisfechas en aquella oportunidad. La jerarquía de la estabilidad como requisito de sustentabilidad del crecimiento y las reformas sociales, impulsó al ministro a incursionar en áreas de dominio propio del BCU en su condición de regulador monetario y financiero. A través de ese preanuncio de lo que el BCU anunciaría a los bancos y la opinión pública veinticuatro horas después, el MEF asumía la responsabilidad política de una eventual acusación respecto a un cambio de las reglas de juego que este gobierno mantuvo con el sistema financiero como continuidad del formato de salida de la crisis financiera de 2002. Preanunciando lo que el BCU comunicaría el viernes, Astori se adelantó también a las alternativas que pudiera tener una política de estabilización cuya factura fuera, en parte, pasada al sistema financiero. La explicación de porqué el gobierno no dispone ni dispondrá de recursos para continuar pagando los elevados costos de una política monetaria que, además ya no alcanzaba a cubrir el riesgo de una disparada mayor de la inflación, fue la otra centralidad del discurso de Astori: según la interpretación expuesta, este gobierno utiliza y utilizará todo el espacio fiscal disponible para financiar el gasto social y, ahora, además, necesita una contribución agregada del sistema financiero para costear una política que asegure la estabilidad en términos más creíbles.

En el fundamento ideológico de su programa, el ministro advertía que ese déficit del BCU cuyo crecimiento imprevisible del costo de la política monetaria era insostenible para el programa financiero y político de este gobierno, sólo en marzo los pasivos monetarios del BCU habían aumentado en $ 1.133 millones (aproximadamente U$S 57 millones, la mayor parte de ellos remunerados a tasas reales positivas).

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