EL 17 DE ABRIL SABREMOS EN QUE ESTAMOS
Al fin, quizás urgido por el rebrote inflacionario, el equipo económico precisó la fecha de las reuniones del CCM y el Copom.
Hace unos años uno vivía feliz con una presión arterial de 140/80. Ahora si usted se atreve a controlarse y le encuentran esa presión se va a ir de la consulta con unas cuantas cajas de pastillas, unas cuantas admoniciones y algunas recomendaciones irrepetibles. Antes uno se podía morir tranquilo, ahora no es tan fácil y menos aún es vivir con hipertensión porque le agregan los médicos «usted no se morirá de un accidente cardiovascular con esa presión… pero esté seguro que su organismo no está hecho para vivir tan presionado dado lo cual, su calidad de vida será mala y su vejez terrible.» Con lo cual uno se cuida. Como puede, pero se cuida.
Con la inflación pasa exactamente lo mismo sólo que el único que parece advertir que esto no camina así es el BCU y, por ahí, cuando no tiene más remedio, el resto del equipo económico y algún analista aparentemente desenfocado de las cosas principales.
El miércoles, Walter Cancela cerró el seminario de Mercado de Valores con algunas observaciones acerca de porqué no se pueden diseñar, ejecutar y sobre todo, mantener políticas públicas de reforma estructural basadas necesariamente en escenarios de estabilidad o sea de baja inflación- sin que en Uruguay se desarrolle un mercado de valores que sea algo más que lo que hasta ahora ha sido: un ámbito de financiamiento de los déficit del Estado. El presidente BCU realizó la mención desde la preocupación que tiene cualquier ciudadano enterado de una de las razones hay varias más naturalmente- por la cual los países tienen mercados de valores activos y de concurrencia masiva. Pero Cancela quien, se dice, será ministro pero hoy se juega y es evaluado como el responsable último de enfrentar la inflación, realizó esos abordajes desde sus dudas obvias respecto a que va a pasar con la estabilidad. No hay que estudiar mucho para reconocer que las tendencias de la inflación subyacente la dura, la que tiene su origen en los problemas de entre casa más que en lo externo se han transformado en el motor de una expectativa inflacionaria que no nos hará reventar pero que nos va a sumergir en una escalada especulativa, en la que se hipoteca toda la sustentabilidad de los cambios.
La del próximo 17 será la última reunión del Comité de Coordinación Macroeconómica en la cual participe el actual Ministro de Economía. A esa reunión llegaremos en un marco de elevada tensión y, probablemente, con el precio del dólar cayendo un poco más aún. De esa reunión el BCU debe salir con directivas claras respecto a las señales que deberá emitir cuando en la tarde del mismo día se reúna el Copom y deba fijar la tasa de Política Monetaria. No le será sencillo elevar esa tasa si esa fuera la recomendación que sus servicios, en un contexto de dólar deprimido y con la preocupación sobre la evolución del nivel de actividad cayendo en el ingreso a un escenario electoral. Pero si esa fuera la recomendación dada la progresión del riesgo y no lo hiciera, todos entenderíamos a qué atenernos.
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