ANALISIS NACIONAL

CREDITO INDEXADO A FAMILIAS PARA SOBREVIVENCIA BANCARIA

La incorporación formal del BROU al mercado de financiamiento de la vivienda será un disparador de comportamientos muy agresivos de los bancos para prestar fondos que ya no pueden colocar afuera o no llegan a poder prestar a clientes comerciales e industriales. El instrumento al cual apelan los bancos para su sobrevivencia es la ampliación del crédito a las familias intentando ocupar el lugar de un BHU fundido y uno próximo al de la Agencia de la Vivienda que aún no se tiene idea de cómo hará para cumplir su misión. El instrumento es el crédito para la adquisición de vivienda, en moneda nacional indexado por inflación y para trabajadores públicos o dependientes de empresas que hoy aparecen capaces de mantener su plantilla laboral con sueldos reales estables en el largo plazo.

Por razones casi obvias, el BCU debería ya estar limitando esta operativa y su publicidad. Sin embargo los bancos intervinientes en este mercado van a eludir la regulación bancocentralista arriesgando capital propio, no proveniente de la captación de ahorro público. Es una lógica simple y obvia. Los bancos tienen costos elevados y demasiada líquidez para soportar sus estructuras si no logran colocar esos fondos en condiciones más o menos razonables para salvar el trance.

El problema reside en la capacidad de comprensión de los compromisos que está asumiendo la población frente a una oferta muy similar a la que ofrecía tradicionalmente el BHU con algunas diferencias que hace la cosa aún más dramática. El punto de partida del inicio de un contrato, con garantías hipotecarias que ya no se podrá descontar con facilidad en el resto de la comunidad cuando aparezca la insolvencia previsible, es el de una economía de pleno empleo con salarios reales recompuestos, con precios de la propiedad muy elevados y un conjunto de incertidumbres crecientes a futuro.

En los dos últimos trimestres el crédito a las familias ha crecido con una dinámica extraordinaria. No hay aún cifras depuradas de colocaciones bancarias según sector y moneda para la finalización de 2007. Pero se entiende que la colocación de créditos en moneda nacional a las familias ha pasado de ser el 60% de todas las colocaciones bancarias en junio de 2007 a la cercanía del 85% seis meses después. Hasta setiembre, el BCU venía observando ese crecimiento extraordinario de las colocaciones bancarias en el sector «Familias» con cierta preocupación. Aún los ratios de endeudamiento/ingreso familiar no son malos, pero si se incorpora la deuda con el BHU, un cuarto del ingreso de los hogares está comprometido en el repago de deudas exclusivamente bancarias. Obsérvese en la gráfica adjunta el costo de los préstamos que tendrá que pagar una familia tomando dinero en las condiciones que hoy se ofrecen en plaza. Las tasas de interés real son a todas luces imposibles de pagar en el largo plazo. Y ese desenlace será más próximo o más lejano según sea el nivel de actividad que tenga el país y las condiciones de su mercado de trabajo en el largo plazo. En la mejor de las hipótesis en tanto: un fenomenal problema que alguien tendrá que resolver en los próximos años dado que las familias tenderán como siempre a apelar a la «imprevisibilidad» o sea, «no sabía que era así…» «el Estado y los Bancos son responsables y yo no tengo por qué pagar, así que…». Una película terrible que alguien decidió y permite que debamos volver a ver.

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